CÓMO RENDIR FÍSICAMENTE MÁS Y MEJOR AYUDADO DE LA NUTRICIÓN

La nutrición es la base y “combustible” para nuestro día a día, y si esta fuente energética es saludable, equilibrada y planificada notaremos que las actividades que llevamos a cabo las resistiremos mejor, junto a nuestras actividades cotidianas.

¿Qué aporta el deporte a nuestro día a día?

Podremos diferenciar entre actividad física, o deporte depende del grado de exigencia que conlleve. En términos generales, nos interesa la acción en sí, ligada a la mejora de síntomas de la patología y que incremente el ánimo para poder mejorar nuestro día a día.

Se trata de una parte que no podemos entender sin ligarlo a una vida saludable y alimentación equilibrada. Con ella fomentaremos una prevención de posibles patologías y una mejora de la enfermedad, en gran medida de sus síntomas.

En cuanto a la frecuencia, cabe destacar que será personalizable, teniendo en cuenta el nivel y asiduidad que partamos, teniendo en cuenta la presencia de un entrenador físico en el momento que pretendamos ir más allá, o simplemente nos adapte el ejercicio a nuestras condiciones actuales.

En condiciones normales, 45-60 minutos cada día con una intensidad moderada sería más que suficiente, eligiendo deportes o actividades que sean una distensión y de agrado personal. Se trata de una actividad que usaremos para fomentar nuestra salud, pero para que nos aporte un grado de “desconexión” de la rutina, teniendo en cuenta la época del año que nos encontremos, lo cual ayudará a la elección.

¿Y qué pautas generales hemos de tener en cuenta en la alimentación?

Independientemente del número de raciones, lo aconsejable es personalizar éste numero a los hábitos del día a día individuales. Lo aconsejable sería a partir de 4 comidas llegando hasta 6. La saciedad, horas libres, tratamiento y medicación nos lo marcará. Un aspecto importante es adaptar las raciones a los ciclos y la medicación para que la alimentación nos aporte la energía suficiente para suplirlo.

Las raciones que incluyamos han de escapar de sabores fuertes, fáciles de cocinar y un sabor suave. Hemos de tener en cuenta que al iniciar los ciclos de quimioterapia el sentido del sabor puede alterar la percepción de ciertos alimentos. Evitaremos frituras, guisos y técnicas de cocinado que sean de lenta metabolización.

Hemos de tener en cuenta que las frutas y verduras han estar de presentes en todas las raciones, asociándola con contenido proteico, el cual será el alimento que nos aporte estructura al sistema musculo-esquelético. Estás, aportarán una alta cantidad de “antioxidantes” los cuales combaten a “radicales libres”. Éstos últimos son componentes que se generan por nuestro día a día de manera normal y acentuado por el deporte. Para contrarrestar la acción de los radicales libres, una ingesta equilibrada de antioxidantes será suficiente para equilibrar la balanza, de ahí la importancia de la presencia de una pieza de fruta o verdura en cada ración del día.

La hidratación es muy importante, no sólo en verano. No hemos de esperar la necesidad de la sed, sino anteponernos antes y beber en pequeñas cantidades durante todo el día, y más aún en pacientes oncológicos. En este punto la fruta y verdura nos ayudarán, por su alto contenido en agua.

¿Y hay alguna pauta específica?

– Adaptar nuestra alimentación a los ciclos y deporte. Todo ello ha de tener una planificación en la que hemos de priorizar nuestra apetencia y ánimo, al igual que el resto de consideraciones durante y alrededor del tratamiento. Como hemos visto anteriormente, el deporte se trata de una actividad de relajación y no una obligación.

– Antes de iniciar la actividad física asegurar ingerir una ración con al menos un alimento de contenido proteico + azucares, los cuales no procedan de alimentos procesados.

– Premiar la hidratación antes, durante y después del ejercicio físico. En caso de que sea un ejercicio prolongado (mayor a la 60-90 minutos) sería recomendable asociarlo con un isotónico. (¡Cuidado con que isotónico! Cuidado con el exceso de azúcares simples)

– Podemos tener en cuenta otra ración a la mitad del ejercicio, si es prolongado: si es así priorizaremos alimentos ricos en azúcares complejos + simples, los cuales nos aportarán energía. Si es en formato líquido, añadiremos agua por lo que sería doblemente indicado.

– Por último, las sensaciones son las más importantes, y a tenor de ellas adaptaremos nuestro esfuerzo físico, horas de entrenamientos y raciones alimentarias.

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