Factores de riesgo I: el tabaco

El tabaquismo es la primera causa de muerte evitable en nuestro país. Sabemos que es un hábito tóxico crónico, con un claro carácter adictivo cursando con recaídas. Tenemos que adaptar la intervención en el hábito tabáquico en cada caso según el diagnóstico que manejemos. Nuestro consejo sanitario como profesionales de la salud será la herramienta más útil en estos casos. ¿Por qué no empezar hablando de cáncer y tabaco?

El tabaco puede llegar a producir veintiséis tipos distintos de cáncer. Entre las partículas más cancerígenas del tabaco podemos encontrar el acenafteno, (un hidrocarburo policíclico aromático), aunque existen más, como el plomo, el arsénico, el Amoniaco o la famosa nicotina entre otros.
En momentos se podría llegar a pensar incluso que esquivando el consumo de tabaco, el puro es menos dañino. Sin embargo, la evidencia nos dice que éste genera mayor probabilidad de contraer cáncer oral. El humo de los puros contienen prácticamente los mismos compuestos tóxicos y cancerígenos que el humo del cigarrillo. Si hablamos de la pipa, la conocida nicotina, pasa a nuestro organismo aunque no se emplee la vía pulmonar, como no se inhala el humo, se puede esperar una toxicidad cardiovascular menor que con los cigarrillos convencionales. Sin embargo, el humo está tan concentrado que incluso sin inhalación contiene más alquitrán y nicotina que el cigarrillo y puede producir cáncer de cavidad oral, labio, lengua y faringe.

Una de cada tres muertes por cáncer podrían evitarse y la causa más conocida es el tabaco. Los tumores más frecuentes derivados del hábito tabáquico son: el cáncer pulmonar, de tráquea, esofágico, cavidad oral, labio, nasofaringe, laringe, gástrico, de vejiga, pancreático, renal, hepático, cérvix, colorrectal y leucemias. Realmente el impacto del tabaco en el cáncer como pueden ver es muy importante.
Si nos fijamos bien el tabaquismo puede ser capaz de causar cáncer en casi todas las partes de nuestro cuerpo. Prácticamente todos los casos de cáncer de pulmón son causados por fumar. Es sabido que el humo del tabaco daña al ADN de nuestro organismo y que las células comienzan a crecer de forma anormal. El motivo es que el cuerpo generalmente libera células especiales que atacan y matan a las células que están creciendo descontroladamente, pero las sustancias químicas del humo del tabaco debilitan este proceso y facilitan el crecimiento y la división de las células anormales.

El tabaquismo, también influye en el correcto funcionamiento de los tratamientos contra el cáncer. Los pacientes que siguen fumando después de recibir un diagnóstico de cáncer aumentan su riesgo de volver a tener una recaída o un segundo cáncer y de morir.

Muchos se estarán preguntando en este momento, cuales son las consecuencias para nuestra salud, vinculadas causalmente a la exposición al humo de segundo mano, y si hay conexión con el cáncer, pues sí, es sabido que los fumadores llamados pasivos tienen más riesgo de contraer cáncer de pulmón que la población general no expuesta al humo del tabaco.
Existen varios estudios, resultados y evidencias claras actualmente, entre ellas cabe destacar evidencias suficientes para inferir una relación causal entre el consumo de cigarrillos y resultados adversos en la salud como todos sabemos. Sin duda dejar de fumar mejora el pronóstico de los pacientes con cáncer.
Podemos decir que cada persona, en este caso el fumador, asume su riesgo de un tipo de cáncer. Bien en la boca a través de la pipa, por medio del puro o bien en los pulmones más comúnmente, o en otras partes del sistema respiratorio, digestivo o excretor con el cigarrillo.

Autor: Budhrani Budhrani, Ishoo

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