CONSEJO FARMACÉUTICO EN EL CUIDADO DE LA PIEL DEL PACIENTE ONCOLÓGICO

Blanca Llacer @bllacerochoa Vocal Dermofarmacia y Formulación Magistral COF Alicante
Profesora del Master de Dermofarmacia y Cosmética U.M.H.
Titular farmacia Blanca Llacer @farmaciablancallacer

Estoy totalmente convencida de que gracias a iniciativas como las llevadas a cabo por #juntosxelcáncer y @juntosportusalud de la mano de mi amigo y compañero Ishoo Budhrani, hacen qué cada vez más las piezas del puzzle vayan encajando y el farmacéutico comunitario sienta el deber y la responsabilidad de formarse al más alto nivel para dar el mejor consejo farmacéutico y recomendaciones en el cuidado de la piel del paciente sometido a tratamiento oncológico.

Un año más tengo el honor de colaborar en este maravilloso proyecto y os quiero transmitir desde mi experiencia como podemos ayudar, apoyar, y acompañar al paciente oncológico durante lo que puede ser para él toda una carrera de obstáculos. Y lo voy a hacer teniendo en cuenta el cuidado de la piel y mucosas, ya que como bien sabemos hoy, el éxito y la mejora en cifras de supervivencia gracias a tratamientos cada día más eficaces es directamente proporcional a la toxicidad dermatológica de éstos. En un 70 % de los pacientes oncológicos aparecen efectos secundarios en piel y mucosas y en muchos de ellos hay que cesar el tratamiento debido a complicaciones cutáneas graves en este sentido.

Las alteraciones y efectos adversos de los tratamientos oncológicos a nivel cutáneo son tan frecuentes como numerosos y pueden aparecer de forma aislada o coincidir en el tiempo, dando lugar a una disminución importante en el bienestar del paciente en su día a día y en la calidad de vida de este y de su entorno.Teniendo en cuenta además que muchas de estas complicaciones van a hacer disminuir la frecuencia de la administración de los tratamientos, así como de las dosis de estos, lo cual obviamente redunda en una falta de efectividad del tratamiento pautado en un principio, además de la afectación psicológica que ello pueda suponer.

Muchos de los tratamientos, ya sea quimioterapia, terapias dirigidas, radioterapia, terapias hormonales o inmunoterapia, comparten efectos adversos de toxicidad dermatológica, pero podemos afirmar que casi todos ellos tienen como denominador común cuadros de xerosis con alteración de la función barrera y de la renovación celular. Esta es la puerta de entrada y el inicio de otras muchas complicaciones como pueden ser grietas y fisuras en manos y pies, que pueden cursar con elevado dolor, inflamación, discontinuidad de la barrera cutánea y sobreinfección, alteraciones ungueales y onicólisis, paroniquia y onicopatías dolorosas y supurativas, eritrodisestesia palmoplantar, en la que se producen hiperqueratosis, eritemas e incluso fisuras en muchos casos con neuropatía periférica. Son frecuentes también las erupciones acneiformes que cursan con prurito, quemazón y dolor además de la merma de autoestima. Denominador común también a todos los tratamientos oncológicos es una acusada fotosensibilidad con una disminución de la dosis eritematosa mínima.

Son por todos bien conocidas las alteraciones en la pérdida del cabello alopecias que en muchos casos son transitorias, como en el caso de determinadas quimioterapias y en otros, en casos, como el de la radioterapia no, teniendo en cuenta además que en muchos casos es el efecto secundario más temido por el paciente.

En el caso de la radioterapia debemos tener en cuenta además que en un 85 % de los casos se producen episodios de radiodermitis caracterizados por reacciones inflamatorias en la zona irradiada con enrojecimiento, dolor y con alto peligro de sobreinfección, y en las cuales posteriormente al tratamiento hay que llevar un control especial porque aumenta la probabilidad de la aparición de tumores cutáneos.
Y la lista no termina aquí… otras alteraciones frecuentes como mucositis y alteraciones en la cavidad bucal y a nivel esofágico, hacen que el paciente no pueda muchos casos ingerir alimentos ni determinadas bebidas debido al dolor, además del peligro de sobreinfección que todo ello supone.

La prevención desde un primer momento es fundamental para evitar en la medida de lo posible que aparezcan estos efectos secundarios, y que si lo hacen sea con la menor sintomatología posible para así asegurar una buena calidad de vida del paciente.
Una buena calidad de la piel se basa en tres pilares básicos que son: una adecuada higiene, una correcta y constante hidratación y emoliencia, y una estricta fotoprotección.

En cuanto a la higiene, tanto facial como corporal, se debe realizar con productos que no contengan jabones naturales, que tengan un pH eudérmico que consiga mantener el microbioma cutáneo en buen estado. Se recomiendan Syndets con elevado porcentaje de aceites vegetales que limpien suave y eficazmente sin deslipidizar y conservando la función barrera intacta. Se deben evitar exfoliantes, así como depilatorios, desodorantes y colonias. Son de especial interés productos formulados sin ingredientes potencialmente irritantes o alergénicos, como pueden ser los perfumes. A nivel de higiene bucal se recomiendan cepillos suaves y pastas dentales que no contengan irritantes ni alcohol. En muchos casos está recomendado el uso de probióticos específicos para prevenir alteraciones de la zona.
En cuanto a la hidratación y emoliencia tiene como objetivo mejorar el estado de la barrera cutánea y por tanto su función protectora y disminuir la pérdida de agua transepidérmica mejorando la hidratación cutánea. Debe ser frecuente y se realizará dos o tres veces al día en capa fina haciendo hincapié hasta la absorción del producto. Se buscarán de nuevo fórmulas en las que no existan ingredientes potencialmente alergénicos como los perfumes y que sean no comedogénicas. Se hará hincapié en el cuidado de pies y manos ya que como hemos dicho solo de los focos principales de toxicidad dermatológica. Se recomienda el uso de calzado y calcetines más grandes de lo normal, así como de guantes para realizar determinadas tareas domésticas.

En cuanto a la fotoprotección la principal medida es la fotoevitación y el cubrirse con prendas físicas. En el caso de exponerse a la radiación se utilizarán durante todo el año fotoprotectores de amplio espectro no comedogénicos que contengan filtros inorgánicos o bien orgánicos testados en este tipo de pieles. No debemos olvidar la importancia del maquillaje correctivo, que bajo mi punto de vista podemos llegar a denominar terapéutico, ya que mejora la imagen, la autoestima y la calidad de vida del paciente.

La lista de ingredientes y activos recomendados en estos pacientes es amplia, tan solo tenemos que buscar que exista evidencia científica en una serie de efectos beneficiosos como un efecto reparador, cicatrizante, antioxidante, antiinflamatorio, calmante, emoliente e hidratante. Aceites vegetales, niacinamida, pantenol, centella asiática, bisabolol, pre y post bióticos, glicerina o aceites ozonizados forman parte de una amplia lista de ingredientes a combinar de forma sinérgica para obtener los mejores resultados en el cuidado y acompañamiento de estos pacientes, en los que vemos que el farmacéutico comunitario es una pieza clave y fundamental, ya que gracias a un correcto y completo consejo dermofarmacéutico podemos mejorar sustancialmente calidad de vida y bienestar como razón de ser de nuestra profesión.

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