FARMACIA Y CÁNCER DE MAMA

Durante toda la pandemia del COVID19, se ha reflejado el papel fundamental que ha tenido la farmacia comunitaria en la sostenibilidad del sistema sanitario, ya que ha sido de los pocos establecimientos esenciales que no han cerrado pese a ninguna de las circunstancias.

Debido a esto y a las características generales que le dan forma al sistema de farmacias español, se convierte en un lugar más que idóneo y único para la atención sociosanitaria en colaboración con el resto de los profesionales sociales y sanitarios. Todo ello en beneficio único y exclusivo del paciente.

Estos aspectos nos llevan a reflexionar sobre la situación que hemos vivido como consecuencia de esta dichosa pandemia en la que la atención primaria se ha visto gravemente herida, repercutiendo enormemente sobre la salud de los pacientes, las patologías crónicas y algunas más en concreto, como el cáncer. Todo esto ha tenido como resultado el aplazamiento de los planes de cribado para el cáncer de mama, que algunos pacientes, por miedo o por no querer acudir al hospital, las hayan pospuesto. También, que se hayan producido situaciones tan esperpénticas como, por ejemplo, una ocurrida en mi propio ámbito familiar, donde la carta que notifica la fecha para una mamografía regular llegará bastante después de la fecha de dicha prueba siendo imposible, por tanto, la asistencia por parte de la persona.

La farmacia entonces puede ser, como hemos mencionado, uno de los mejores cónclaves. Sin embargo, el farmacéutico debe tomar las riendas de sus responsabilidades y ser un auténtico agente de salud. Todo ello teniendo habilidad y formación en distintos apartados técnicos y siendo activo en todas las necesidades que tenga el paciente, sobre todo, en su tratamiento.
Pero, ¿qué puedo hacer yo como farmacéutico? La diferencia entre no hacer nada y ser activo es infinita, pudiendo empezar a actuar desde el momento cero sin ningún tipo de formación adicional. Y, ¿cómo empiezo? Preguntando. Sin más.

En este sentido, es importante que nos interesemos por el paciente, hablemos con él y lo conozcamos. El momento más idóneo para preguntar es cuando estamos dispensando los tratamientos: conocemos el medicamento, para qué se emplea, sus interacciones, contraindicaciones y por supuesto, sus reacciones adversas. Aunque a lo mejor, en un tratamiento tan delicado como el oncológico no podemos aportar tanto en un primer momento, nuestra actuación puede ser determinante en el éxito del tratamiento.

Además, es necesario destacar que el paciente habitualmente está lleno de dudas e interrogantes, siendo el farmacéutico la figura clave de detección y resolución de dichas dudas, ayudando a reforzar el mensaje de otros profesionales sanitarios. También, para implicar al paciente aún más en su patología ayudándole a identificar los síntomas y signos de alarmas asociados a los medicamentos y, fundamentalmente, a ayudarle a gestionar estas posibles reacciones adversas en el caso de que surjan.

Otro de los aspectos que debemos tener en cuenta es que el paciente, en muchas ocasiones, presenta otra serie de comorbilidades que se deben seguir tratando. Al final este tipo de pacientes es raro que tome uno o dos medicamentos, siendo sino más común la toma de varios.

Por supuesto, también podemos colaborar en la gestión de las reacciones adversas que pueden surgir. Nos podemos encontrar con situaciones tan frecuentes como la caída del cabello, donde podemos actuar para retrasar su aparición o disminuir, haciéndole entender al paciente a su vez de que se trata siempre de una situación reversible. Otro aspecto donde podemos marcar la diferencia es en el cuidado y tratamiento de la piel del paciente oncológico. Este, muchas veces, se ve afectado por los tratamientos, por lo que un adecuado tratamiento de la piel, de manera tanto preventiva como durante la aparición de los efectos secundarios, puede tener un gran beneficio sobre la calidad de vida del paciente.

Por otro lado, y haciendo un poco de contexto respecto a cómo estamos en la situación con la actual pandemia del coronavirus, es fundamental, desde la farmacia comunitaria, reforzar que los pacientes acudan a los planes de cribados habituales, intentando que no se pospongan y, en el caso de que ocurra algo como lo comentado al principio del artículo, tratar de poner soluciones si es posible por nuestra parte. Por ello, debemos, desde la prevención, tanto tratar los típicos factores de riesgos modificables como animar a los pacientes a tomar conciencia de su salud.
Una situación real relativamente sencilla:

• Oye, ¿cuándo te hiciste la última analítica?
• Ya no me acuerdo. Por lo menos hace dos años
• Sería ideal que hablaras con tu médico. Seguro que va todo genial, pero hay que ir controlando. ¿Quieres que te ayude a coger cita?

Otro aspecto que puede ayudar también desde la prevención y que puede resultar más que interesante es el desarrollo de campañas sanitarias en fechas claves como puede ser el Día Mundial del Cáncer de Mama. La farmacia, por su alta afluencia de personas, su gran distribución por todo el territorio geográfico español y su cercanía permite que, con muy pocos medios, se puedan celebrar campañas “offline” que pueden animar a favorecer el autocuidado de los pacientes. Existen múltiples tipos de campaña que pueden desarrollarse y, muchas de ellas, también pueden hacerse enfocándose, a su vez, recogiendo donativos para alguna asociación local o nacional para la ayuda de pacientes oncológicos

En el otro punto, tenemos la posibilidad de sumarnos individualmente a movimientos colectivos. El medio online tiene sus desventajas e inconvenientes, pero aplicándolos correctamente puede ser un motor súper potente de cambio y de educación sanitaria.

Por ello, hoy estamos en la estupenda iniciativa #juntosxelcancer en la campaña #juntosxelcancerdemama que pretende concienciar y romper muchos mitos que hay acerca de esta patología. Sin embargo, lo importante de esta estupenda iniciativa es que no hace falta sanitario para participar sino, al contrario. Simplemente debes tener ganas de aportar o alguna historia que contar. Nosotros no somos ni mucho menos expertos en oncología, pero nos encanta participar y colaborar, por lo que lo hacemos en este formato podcast. Te animamos a que lo escuches y a que sigas la iniciativa en las redes sociales, ya que merece muchísimo la pena.

A modo de resumen, si eres farmacéutico, te animamos a que te impliques en la salud del paciente oncológico. Nunca sabes qué tipo de experiencia puede tener el paciente ni hasta dónde eres capaz de aportar. Además, no olvides que al final trabajamos con personas y con sus medicamentos.

Artículo escrito por Cristóbal Abrio Martín en colaboración de Gonzalo Adsuar Meseguer y Antonio Hoys García.

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