ABORDAJE DE LA RADIODERMITOS DESDE LA OFICINA DE FARMACIA

ABORDAJE DE LA RADIODERMITIS DESDE LA OFICINA DE FARMACIA 

La radioterapia es uno de los tres pilares fundamentales en el tratamiento oncológico y constituye la segunda arma terapéutica más eficaz contra el cáncer tras la cirugía. Actualmente, más del 50% de los pacientes con un nuevo diagnóstico de cáncer necesitarán radioterapia asociada, o no, a una cirugía y/o quimioterapia. A lo largo de la evolución de la enfermedad, la indicación de radioterapia supera el 80% de los pacientes. Por ello, desde la oficina de farmacia, como profesionales sanitarios, tenemos un papel fundamental en el asesoramiento y acompañamiento del paciente oncológico. Para ello, se detallan a continuación varios conceptos clave:

¿QUÉ SON LA RADIOTERAPIA Y LA RADIODERMITIS? 

La radioterapia se basa en el empleo de las radiaciones ionizantes, fundamentalmente rayos X, rayos gamma y electrones acelerados, para provocar daños moleculares sobre el material genético de las células tumorales, induciendo alteraciones biológicas que condicionan un daño letal o subletal sobre el área irradiada.
  
Las técnicas modernas de irradiación permiten concentrar las dosis altas en las zonas bien limitadas (de tumor “GTV” o lecho tumoral “CTV”), evitando así la irradiación innecesaria a tejidos sanos circundantes (órganos a riesgo). Aunque el avance tecnológico de los aceleradores lineales ha permitido una clara disminución de la toxicidad, todavía prevalece toxicidad aguda que merece especial atención. El daño celular producido por la radioterapia varía en función de la localización del área de irradiación, la técnica aplicada (3DEBRT, VMAT-IMRT, SBRT, braquiterapia o protones) y otros factores dependientes del paciente (edad, comorbilidades…). 

Los órganos sanos circundantes y, concretamente, la piel tratará de compensar estos daños (muchos de ellos producidos por estrés oxidativo) a través de mecanismos de reparación del ADN y de proliferación celular.  

La radiodermitis es el conjunto de lesiones cutáneas que aparecen tras la exposición de la piel a radioterapia. Se produce especialmente cuando el tumor está muy cerca de la piel (mama, ORL, cráneo) o cuando la piel forma parte del volumen diana. Según el momento de aparición, se diferencian en aguda (aparece durante el tratamiento de radioterapia o poco después de finalizar el tratamiento) o crónica (aparece pasado un período de 90 días).  

TIPOS DE RADIODERMITIS 
Existen diversos grados de radiodermitis en función de su gravedad, clasificadas por escalas como la RTOG (Group Radiation Therapy Oncology/European Organization for Research an treetment of Cancer) o CTCAE (Common Terminology Criteria for Adverse Events):  

AGUDAS:  
Grado 1: Eritema Mínimo eritema seco  
Eritema de grado leve que puede ser doloroso y/o pruriginoso, de coloración rojiza persistente. Descamación seca. Disminución de la sudoración. Aparece sobre la segunda o tercera semana del inicio del tratamiento.  
Grado 2: Dermitis seca. Eritema húmedo parcheado 
Eritema más intenso, brillante, de coloración más oscura. Puede aparecer descamación húmeda en parches, que se cubre con vesículas que confluyen, se rompen y dejan una erosión exudativa localizada especialmente en pliegues o arrugas de la piel. Asocia necrosis epidérmica y edema moderado. Cicatriza a las pocas semanas dejando una pigmentación persistente pero no atrofia. Suele aparecer alrededor de la cuarta o quinta semana, dependiendo de la dosis de radiación recibida.  
No es suciedad, nunca debe frotarse.  
Grado 3: Dermitis húmeda. Descamación húmeda confluente con edema importante. 
Descamación húmeda confluente en otras áreas además de pliegues o arrugas de la piel. Además de vesículas y ampollas sobre el eritema, se producen focos necróticos que se eliminan y dejan úlceras muy dolorosas más o menos profundas. Incluso puede manifestar sangrado en caso de traumatismo menor o abrasión.  
Grado 4: Úlceras 
Necrosis cutánea y ulceración de toda la dermis, con sangrados espontáneos.  

CRÓNICAS: Se manifiestan meses o incluso años después de terminar la radioterapia. Afectan nivel vascular y conectivo. Los pacientes manifiestan los siguientes signos característicos: 

Tanto el desarrollo como la cicatrización de estas lesiones pueden observarse durante al menos cuatro semanas después de la interrupción de la radioterapia. 

Además de estas afectaciones a nivel de la piel irradiada, el paciente presenta dolor en grado variable y prurito.  
 

CONSEJOS Y TRATAMIENTOS DESDE LA OFICINA DE FARMACIA 

Desde la oficina de farmacia podemos intervenir tanto en la prevención (desde que el paciente es conocedor del tratamiento al que va a someterse) como durante el seguimiento del cuidado de las zonas irradiadas. 
Antes de comenzar la radioterapia, el paciente debe ser informado de medidas higiénico-sanitarias que le permiten reducir el grado de afectación de la radiodermitis, la colonización bacteriana y mantener una calidad de vida más aceptable. Los diferentes cuidados se irán incluyendo siempre de la mano de la recomendación del equipo médico. Así mismo, deberá continuar con dichas indicaciones al menos 4 semanas después de finalizar el tratamiento de radioterapia. 

A continuación, se detallan cuáles son dichas medidas higiénico-sanitarias: 

CUIDADOS DE LA PIEL 

Como premisa se remarca la importancia de buscar fórmulas cosméticas con pocos ingredientes, sin perfumes, sin potenciales alérgenos y sin alcohol. Cosméticos con estudios clínicos que demuestren una excelente tolerancia cutánea y preferiblemente testados en paciente oncológico.  
 
HIDRATACIÓN 

Buscar tratamientos tópicos hidratantes y emolientes para aplicar en la zona irradiada con las siguientes dos premisas fundamentales: 

• Reaplicar 2-3 veces al día. 
• NO aplicar 4 horas antes de las sesiones de radioterapia. Hay que limpiar la piel antes de recibir el tratamiento. 

En las formulaciones se buscan activos cosméticos como: 

– Hidratantes y oclusivos: perseguimos hidratación superficial y profunda, así como restablecer los niveles de agua en sus canales de transporte y depósitos en la piel. 
– Activos: Glicerina, ácido hialurónico, enoxolona… 
– Emoliencia y nutrición: Importante aportar nutrición para el equilibrio de estas pieles.  
– Activos: Aceite de oliva o de almendras, manteca de karité, ácidos grasos esenciales… 
– Antipruriginosos: El picor es uno de los efectos más comunes de estas terapias.  
– Activos: Pantenol, alantoína, betaína, ácido glicirretínico, caléndula, 
vitamina E, bisabolol, Laureth-9… 
– Regeneración de tejido, reparación celular y correcta queratinización celular:  
– Activos: Sucralfato, cobre y zinc, cardo (Onopordum Acanthium), lactonas sesquiterpénicas, resveratrol, centella asiática, factores de crecimiento (dependiendo del grado de radiodermitis) 
– Defensa de la piel, manto hidrolipídico:  
– Activos: Ceramidas, colesterol o fitoesteroles, ácidos grasos, omegas, fitoesfingosina  
– Antioxidantes:  
– Activo: Melatonina tópica al 0,5% 

Para distribuir el cuidado emoliente se recomienda realizar ligeros toques y distribuirlo con la palma de la mano  

Según el grado de radiodermitis, se debe seguir la siguiente pauta de cuidados: 
– Grado 1: – Cremas hidratantes, regeneradoras y calmantes. 
– Grado 2: Producto botiquín 
– Grado 3: Siempre bajo supervisión médica ya que la barrera cutánea está afectada.  

HIGIENE 

– Jabones syndet de pH neutro, con alta emoliencia (leches o aceites) y bajo efecto detergente. Para el cuero cabelludo se recomienda un champú extra suave.  
– Duchas cortas de temperatura tibia (entre 32 y 34 grados). La frecuencia de los lavados, debe ser la misma que cada paciente seguía antes del tratamiento. 
– Mantenga la piel limpia y seca. Al secarse, hágalo con toques suaves, sin frotar.  
– Evitar perfumes en la zona irradiada. 
– El empleo de desodorantes en la zona específica debe ser valorado por el equipo médico en cada caso particular.  Evitar antitranspirantes o talcos, ya que pueden aumentar la radiodermits. 
– No se ponga esparadrapos o tiritas sobre la zona irradiada.  
– Para el afeitado es preferible usar máquina de afeitar eléctrica. Especialmente, en radiación sobre cuello o cara. Evitar lociones específicas para después del afeitado. 
– No depilar la zona irradiada. El vello tiende a debilitarse o incluso desaparecer.  
– En caso de necesitar un antiséptico porque así lo haya pautado el médico, no se recomienda emplear antisépticos de color ya que pueden interferir con la evaluación dermatológica.  
– En caso de hiperpigmentaciones, nunca aplicar tratamientos despigmentantes.  
– La realización de tatuajes en la zona irradiada está contraindicada siempre.  
– Seguir dichas medidas al menos cuatro semanas después de la interrupción de la radioterapia. 

FOTOPROTECCIÓN 

Los tratamientos a los que son sometidos dichos pacientes son fotosensibilizantes, por lo que aplicar fotoprotección solar todos los días del año, en cantidad abundante y reaplicar cada 2 horas son cuidados básicos en estas pieles.  
Además, nuestra elección de producto debe regirse por: – Protección solar de amplio espectro: UVB, UVA, IR, Luz azul, Luz visible… 
– Especialmente importante es la alta protección frente a radiación UVA, ya que estas terapias médicas disminuyen la resistencia de la piel frente a dichos rayos solares.  
– Filtros solares de origen mineral ya que son los que mejor tolerancia cutánea presentan. 
– Fórmulas con activos reparadores del daño solar en nuestra piel como la patente Fernblock. 
– Fórmulas con capacidad antioxidante y protectora, sin perfume y con los mínimos conservantes posibles.  
– Texturas más cremosas ya que la piel tiende a la xerosis (deshidratarse y secarse de manera notable). 
– En caso de no poder evitar la fotoexposición, hágalo con ropa, gorra y gafas de sol. 
 
VESTIMENTA/MODA 

– Evitar las gomas de la ropa interior en contacto con la zona irradiada, que pueda ocasionar roce o presión sobre la piel: collares, cadenas, corbatas, cuellos de camisa, ropa interior ajustada, aros de pendientes… 
– Usar ropa cómoda y amplia, preferiblemente de fibras naturales como algodón o hilo altamente tejidos. Estos tejidos permiten una correcta transpiración, evitando humificación de pliegues. Además, se aconseja no someter a estas prendas a muchos lavados para evitar la aparición de picores y otros síntomas molestos, así como el paso de la luz (que a trasluz no se vea muy transparente).  
– Colores oscuros o brillantes.  
– Cobertura: a más piel cubierta, mayor protección. Recomendable faldas y pantalones largos, mangas largas y gorras que nos protejan de la radiación solar.  
 
Desde la farmacia existe gran capacidad de ayudar al paciente oncológico. Se debe promover un seguimiento al paciente basado en la escucha activa, generar confianza y fomentar su autocuidado para asegurar la adherencia al tratamiento. 

 https://youtu.be/1ckZHWKZTl0

 
BIBLIOGRAFÍA 
https://analesranm.es/revista/2018/135_01/rev02 
https://www.actasdermo.org/es-pdf-S0001731016303301 
https://www.contraelcancer.es/sites/default/files/migration/actualidad/publicaciones/documentos/guia-estetica08.pdf 
https://farmaschool.com/producto/dermo-oncologia/ 


– (Dermatología de los tratamientos contra el cáncer). Guía práctica. Vincent Sibaud,
Jean-Pierre Delord, Caroline Robert 

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