LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN SEXUAL EN LA PREVENCIÓN DEL CÁNCER

Dado que determinados virus, bacterias y parásitos pueden causar cáncer o aumentar el riesgo de que se produzca, en este artículo vamos a hablar de la relación que existe entre algunos de esos microorganismos causantes de ITS (Infecciones de transmisión sexual) y el desarrollo a medio/largo plazo de determinados tipos de cáncer y de cómo el aumento en la incidencia de estas infecciones puede convertirse con el paso del tiempo en un factor relevante en el crecimiento del número de casos de cáncer.

Algunos virus tienen la capacidad de interrumpir las señales que controlan el crecimiento y proliferación de las células produciendo alteraciones en este mecanismo. Determinadas infecciones pueden debilitar el sistema inmune lo que hace que el cuerpo tenga menos capacidad para combatir otras infecciones y esto, a su vez, puede suponer un factor de riesgo en el desarrollo del cáncer. Algunos virus, bacterias y parásitos son responsables de inflamación crónica en determinados órganos lo que a medio plazo puede conducir a la aparición de un cáncer.

La mayoría de los virus que están relacionados con un mayor riesgo de cáncer pueden pasarse de una persona a otra bien a través de la sangre o bien a través de fluidos corporales. Afortunadamente, cada vez hay menos casos de transmisión de enfermedades infecciosas vía hemática (salvo en determinados grupos poblacionales de riesgo) pues la sangre que se emplea en transfusiones sigue un riguroso protocolo que ha reducido notablemente este tipo de contagios.

Sin embargo, cuando hablamos de transmisión mediante otro tipo de fluidos esto nos lleva inmediatamente a pensar en las enfermedades que se contagian vía sexual. ¿Y qué pasa con este tipo de infecciones? ¿Se están controlando cada vez de forma más eficaz como en el caso de las de transmisión vía hemática? Pues a la vista de los datos, de los que a continuación mostraremos algunos de los más relevantes para poner en contexto la situación, podemos asegurar que no y hay que entender que el descontrol de este tipo de infecciones podría suponer a medio y largo plazo un importante incremento en la incidencia de determinados tipos de cánceres, sobre todo de cáncer hepático, cáncer de Cérvix, de pene y bucofaríngeos entre otros.

Las Infecciones de transmisión Sexual (ITS) han ido en aumento de forma global en los últimos años, la OMS estima que se producen más de un millón de nuevos contagios diarios por ITS.

Según el informe del ministerio de sanidad “vigilancia epidemiológica de las enfermedades de transmisión sexual” publicado en 2019, en España la incidencia de casos y el número de nuevas infecciones notificadas al año no ha parado de crecer desde principios de la década de los 2000:

• La sífilis paso de 700 casos notificados por cada 100.000 en 2001 habitantes a 4941 en 2017
• La infección Gonocócica de 805 casos en 2001 a 8722 en 2017
• Otras ITS como la Gonorrea y la Clamidia también han presentado importantes incrementos en su nivel de incidencia.
• Solo entre 2016 y 2017 hubo un incremento importante en el número de casos de ITS pues de los 17098 notificados en 2016 se pasó a 23942 en 2017

Estos incrementos en las ITS se pueden vincular fácilmente a la disminución en el uso del preservativo pues en la última década su uso ha pasado del 66% al 52% así que prácticamente la mitad de ellos no hacen uso de la principal medida de prevención contra estas enfermedades. Los últimos estudios y encuestas realizadas reflejan como se ha producido una clara disminución de la percepción del riesgo en torno a las relaciones sexuales entre otras cosas debido a un alto nivel de desconocimiento sobre las ITS (salvo del VIH). Su pensamiento a la hora de plantearse métodos anticonceptivos da prioridad a evitar embarazos pero olvidan fácilmente las ITS y sus consecuencias, pues piensan que eso es algo que no va con ellos y que siempre les pasa a los demás…

Cuando se les pregunta por qué no siempre usan el preservativo, casi un 60% afirma que en el sexo oral no hace falta y cerca de un 38% dicen que es porque confían en la otra persona.
Dos respuestas que podemos entender como completamente erróneas pues las infecciones de transmisión sexual también son susceptibles de contagiarse mediante sexo oral y porque, más allá de la confianza y las traiciones amorosas, un importante porcentaje de gente contagiada por alguna ITS vive en el total desconocimiento pues muchas de las ITS son asintomáticas, sobre todo en mujeres, de modo que el diagnóstico pasa desapercibido.

Además de las ITS clásicas, han aumentado los casos de infección por papilomavirus (que se asocian cáncer de cérvix, pene, anal y orofaríngeo, entre otros) así como de otros virus de transmisión sexual, como la hepatitis B, la hepatitis C, la hepatitis delta y el HTLV-1, cuyas enfermedad crónicas también incrementa la probabilidad de sufrir determinados tipos de cáncer. De cada uno de ellos así como de las bacterias que suponen un factor de riesgo a la hora de desarrollar un cáncer hablaremos a continuación.

VPH: Los virus del papiloma humano o papilomavirus, de los cuales existen más de 40 tipos que son transmisión sexual, están relacionados con un importante número de casos de de los tipos de cáncer anteriormente citados. 

Dentro de los VPH transmitidos sexualmente existen dos grandes grupos:

• Papilomavirus de bajo riesgo como, entre otros los tipos VPH-6 y 11, que producen verrugas en la piel de la zona genital y anal y que, en principio, no suponen factor de riesgo del cáncer.
• Papilomavirus de alto riesgo u oncogénicos. Estos si suponen un importante factor de riesgo a la hora de desarrollar cáncer, existen alrededor de 12 tipos, siendo los VPH-16 y VPH-18 los responsables de la mayoría de cánceres causados por esta familia de virus. Aunque la mayoría de las infecciones por VPH de alto riesgo no causan cáncer y desaparecen de forma espontánea algunas infecciones persisten y, en estos casos, el virus puede llegar a producir cambios celulares que causaran afecciones en determinadas zonas y que en ausencia de tratamiento podrán acabar derivando en lesiones cancerosas.

El VPH se relaciona con el cáncer de boca, lengua y orofaringeo, tipos de cáncer que han ido en aumento tanto en hombres como en mujeres. Los cambios en la conducta sexual, incluido un aumento del sexo oral, práctica que comúnmente se lleva a cabo sin protección, se considera que es uno de los factores que está contribuyendo al incremento de los mismos.
Así mismo el elevado número de casos asintomáticos de VPH hace que su transmisión sea muy simple pues la mayoría de personas no saben que lo sufren y es responsable del 70% de los casos de cáncer de cérvix.

Afortunadamente, existe vacuna para prevenir los tipos de VPH de alto riesgo por lo que la vacunación junto con el preservativo suponen una eficaz medida de prevención contra este tipo de virus.

Virus de la Hepatitis B y Virus de la Hepatitis C: El virus de la hepatitis B está en la sangre y en menor medida, la saliva, el semen y otros fluidos corporales de la persona infectada, se contagia mediante el contacto directo con fluidos corporales infectados, generalmente a través de un pinchazo de aguja o por contacto sexual. El contagio de hepatitis C, aunque si bien es menos frecuente, mediante transmisión sexual, pues los últimos estudios muestran que en parejas monógamas en las que uno de los dos está infectados la probabilidad de contagio es baja; esta probabilidad se incrementa notablemente si se es portador de otra ITS, el VIH, así como si se mantienen relaciones durante la menstruación o se practica sexo anal (porque es más frecuente que se produzca sangrado). La infección crónica por el virus de la hepatitis B o el virus de la hepatitis C son a escala mundial el factor de riesgo más común del cáncer de hígado. Estas infecciones que causan cirrosis se consideran las responsables de que el cáncer de hígado sea el tipo de cáncer más común en muchas partes del mundo. Así mismo la infección por hepatitis C supone un factor de riesgo para la aparición del cáncer de vías biliares.

Vacunarse contra la hepatitis B reduce notablemente el riesgo de padecer cáncer hepático producido por este virus, la hepatitis C, si bien no cuenta con vacuna para su prevención sí que puede ser tratada mediante antivirales.

La hepatitis Delta, aunque es la causa vírica menos frecuente de hepatitis crónica, se estima que la sufren unas 15 millones de personas en el mundo, aunque su mecanismo de transmisión es similar al de la hepatitis B la transmisión vía sexual es mucho menos frecuente pero posible e igualmente es un factor de riesgo importante en el desarrollo de cáncer hepático.

Virus HTLV: Esta familia de virus se encuentra principalmente difundida en los países orientales, sin embargo, en los últimos 10 años está incrementando la tasa de pacientes seropositivos detectados en occidente. El HTLV  fue el primer virus indudablemente asociado a cáncer en humanos y es el causante de Leucemia/Linfoma de células T del adulto.

Aunque su vía de transmisión más frecuente es de madre a hijo, durante el parto la transmisión vía sexual del hombre a la mujer u a otro hombre también es posible. En los países de occidente, sin embargo, su transmisión se asocia de forma frecuente al empleo de drogas en Estados Unidos cerca del 5% de los adictos a las drogas está infectado por Virus HTLV.

Virus de Herpes Humano 8, VHH8: Este virus es poco común en la mayoría del mundo, sólo de 1 a 5% de las personas en Norte América y en el norte de Europa están infectadas pero las poblaciones del Mediterráneo tienen una tasa de infección más alta (5-20%) así como los hombres homosexuales causa el sarcoma de Kaposi, un tipo de cáncer que afecta la piel y los órganos blandos

El VHH8 se transmite habitualmente a través de contacto sexual y de la saliva, aunque también es posible su transmisión mediante trasplantes de órganos o transfusiones sanguíneas.



En todos los casos de Sarcoma de Kaposi se encuentra el ADN del VHH8, pero una infección con VHH8 no es suficiente para causar cáncer. La manera exacta por la cual VHH8 provoca cáncer todavía está bajo investigación.

Respecto a las ITS de origen bacteriano, su relación con el desarrollo de determinados tipos de cáncer parece ser menor que en el caso de las ITS de origen vírico, pero por ejemplo con respecto a la bacteria Chlamydia trachomatis, causante de la clamidiasis, infección que en muchos casos es asintomática y que puede permanecer de forma “silenciosa” durante muchos años antes de ser detectada y tratada, ya existen algunos estudios que la relacionan con un mayor riesgo de cáncer cervical especialmente cuando se dan infecciones conjuntas con el VPH.

Aunque la vacunación y los tratamientos antivirales son una parte fundamental en la prevención y, llegado el caso, en el tratamiento de la infección por parte de muchos de los virus que se relacionan con el desarrollo de diferentes tipos de cáncer, hay que recordar y poner en valor la información y la educación de la población más expuesta, los jóvenes y adolescentes, ya que son igual de importantes y suponen nuestro más firme muro de contención para las ITS y las consecuencias que estas pueden tener más allá de la patología directa que produce cada una.

Como hemos visto, entre esas posibles consecuencias a medio plazo encontramos el desarrollo de determinados tipos de cáncer por lo que un mayor control de las ITS podría suponer una disminución en su incidencia futura y dado que en general esta relación ITS- Cáncer es desconocida para la población general, encontramos que una vez más la prevención mediante la difusión y la educación puede suponer el mejor tratamiento en este caso para una enfermedad como el cáncer cuya resolución, cuando la hay, es siempre un arduo camino.

AUTOR:
ÁLVARO FERNÁNDEZ

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