MANUAL DE INFORMACIÓN SOBRE CÁNCER DE PIEL ORIENTADO AL PACIENTE

Manual de información sobre cáncer de piel orientado al paciente
Autora: Marina Sánchez Hidalgo
Profesora Titular de Universidad.
Dpto. de Farmacología.
Facultad de Farmacia. Universidad de Sevilla
Hidalgosanz@us.es

* La elaboración de este manual tiene como objetivo contestar las posibles preguntas que puedan plantearse los pacientes con cáncer de piel sobre los diferentes aspectos de su enfermedad. El contenido que se proporciona en este documento es información de interés general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.

La piel

La piel es el órgano más grande del cuerpo y consta de innumerables células y estructuras propias. Desempeña funciones esenciales como protección frente a agresiones externas, termorregulación, interviene en la síntesis de vitamina D, mantiene el equilibrio hidroelectrolitico, absorbe las radiaciones ultravioletas (UV) actuando como escudo y detección de estímulos sensoriales. Se compone de 3 capas (Figura 1):

Figura 1. Capas de la piel

1. Epidermis: Se trata de una capa externa delgada queratinizada y resistente, de la que surgen los folículos pilosebáceos, las glándulas sudoríparas y las uñas. Consta de los siguientes tipos celulares: i) Células escamosas: Constituyen la capa más externa que se pela continuamente llamada también estrato córneo, ii) Células basales (queratinocitos) se encuentran debajo de las células escamosas, en la base de la epidermis. Lentamente, migran hacia la superficie de la epidermis y al llegar a ésta se desprenden de forma gradual y son reemplazados por las células jóvenes que son empujadas desde abajo y iii) melanocitos que se encuentran en todas las capas de la epidermis. Forman la melanina, un pigmento que le da el color a la piel, cuya función principal es la de filtrar la radiación UV del Sol que daña el ADN y puede tener numerosos efectos nocivos, como el cáncer de piel.

2. Dermis: Se trata de una capa delgada y elástica que constituye el sostén de la epidermis a la que se mantiene unida mediante una proteína llamada colágeno. Los elementos celulares de la dermis son los fibroblastos, mastocitos y células fagocíticas (macrófagos, histiocitos). La dermis contiene terminaciones nerviosas, glándulas sudoríparas y glándulas sebáceas, folículos pilosos y vasos sanguíneos. Además, contiene receptores del dolor y el tacto.  

3. Hipodermis o capa de grasa: Es la capa más profunda de la piel. Consta de una red de colágeno y células grasas. Ayuda a conservar el calor del cuerpo y protege el cuerpo de lesiones (golpes). Además, contiene células que pueden ayudar a regenerar la piel después de una lesión.  

¿Qué es el cáncer de piel?

El cáncer de piel es una afección por la que se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos de la piel. Se trata de uno de los cánceres más comunes entre la población, con una incidencia en aumento en los últimos años, sobretodo en los países desarrollados (80%) en gran medida por la falta de conocimiento por parte de la población sobre los riesgos y consecuencias graves que tiene la radiación solar sobre la piel y por la utilización de métodos artificiales de bronceado como las camas solares y las lámparas por motivos estéticos y de ocio.

¿Qué Tipos de cáncer de piel existen y cómo se manifiestan?

Concretamente, el cáncer de piel comienza en la capa superior más interna de la piel llamada epidermis. Dependiendo del lugar exacto donde comienza el cáncer de piel determinará de qué tipo es y las opciones de tratamiento (Figura 2). Así, el cáncer de piel se divide en: melanoma (crecimiento descontrolado de los melanocitos), y cáncer cutáneo no melanoma. El cáncer cutáneo no melanoma incluye dos tipos principales que son: el carcinoma de células basales o basocelular (afectación de las células basales) y el carcinoma de células escamosas, epidermoide o espinocelular (proliferación maligna de los queratinocitos) (Tabla 1). A su vez el cáncer de piel puede ser no invasivo (superficial) o invasivo. Ésto viene determinado por la capacidad de llegar a las capas más profundas de la piel.

Otras variantes, menos frecuentes, del cáncer de piel incluyen:

Sarcoma de Kaposi: se desarrolla en los vasos sanguíneos de la piel y tiene la apariencia de manchas rojizas o moradas de evolución crónica.
Carcinoma de Células de Merkel: conlleva el crecimiento de nódulos sólidos y brillantes en zonas de la piel expuestas al sol y en folículos pilosos.
Carcinoma de Glándulas Sebáceas: tipo de cáncer agresivo que se caracteriza por la aparición de ganglios de la piel duros e indoloros, en el mayor número de ocasiones en los párpados.

Figura 2. Tipos de cáncer de piel


El carcinoma basocelular es el tipo de cáncer de piel más frecuente y el menos peligroso, dado que es excepcional que desarrolle metástasis a los ganglios próximos ni a otros órganos, ya que se cura casi siempre antes de propagarse a otras partes del cuerpo. No obstante, si no se trata, puede crecer y destruir los tejidos circundantes o subyacentes.

En cuanto al carcinoma de células escamosas, segundo tipo de cáncer de piel más frecuente, es más propenso a propagarse, aunque este riesgo es pequeño. Es clave determinar la fase en la que se encuentran estos tumores en el momento del diagnóstico. De manera que si se detecta tempranamente son fácilmente curables pero si no se tratan, acaban profundizando en la piel y pueden causar deformidades permanentes e incluso pueden extenderse a los ganglios linfáticos u otros órganos.

Por último, el melanoma, es la forma menos frecuente pero la más peligrosa, ya que presenta una marcada tendencia a producir metástasis linfáticas o hemáticas, en ocasiones precozmente. Por esta razón, una detección temprana y un tratamiento precoz son fundamentales para un mejor pronóstico. Siendo la supervivencia a los 5 años, cuando el melanoma no se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos o a otras partes del cuerpo, del 98%.

Según los últimos datos publicados procedentes del Observatorio del cáncer, en España se diagnostican al año 5.443 nuevos casos de melanoma y 22.172 nuevos casos de cáncer cutáneo no melanoma. Esta incidencia difiere en el sexo dependiendo del tipo de cáncer. Mientras que el melanoma es un tumor más frecuente entre las mujeres (2,7% de los cánceres femeninos y 1,5% de los hombres), la incidencia de otros tipos de cáncer de piel es más frecuente en los hombres.

Si bien las manchas en la piel, son parte del proceso normal del envejecimiento, a veces pueden ser el signo de algo más preocupante. Por ello, conviene revisar la piel de forma regular (una vez al mes) en busca de manchas sospechosas (Figura 3) o lunares atípicos y en caso de duda, consultar al dermatólogo.

Concretamente, se debe fijar especialmente en lesiones cutáneas que:

• Han cambiado de aspecto: tamaño, color o forma
• Son diferentes al resto
• Son asimétricas
• Tienen tacto áspero
• Tienen varios colores
• Pican
• Sangran
• Tienen una superficie brillante
• No cicatrizan
• Crecen de forma progresiva


Figura 3. Posibles manifestaciones clínicas de un cáncer de piel.
(Tomado de Bonet & Garrote, 2011).

El cáncer cutáneo no melanoma, afecta, aunque no siempre, a zonas expuestas al sol. Entre los signos clínicos importantes se incluyen cambios en el tamaño, la forma, el color o la textura de un lunar u otra lesión cutánea o la aparición de un nuevo crecimiento en la piel. Los cambios que ocurren en unos pocos días generalmente no son cáncer, pero los cambios que progresan durante un mes o más deben ser evaluados por un dermatólogo. Se trata de lesiones indoloras, de crecimiento lento, pero no progresivo. Clínicamente pueden presentar imágenes muy variables pero las más frecuentes son:

• Manchas rojas que no curan
• Verrugas o quistes de crecimiento lento
• Cicatrices inexplicables
• Masas córneas
• Úlceras que no curan

En cuanto al melanoma, generalmente, el primer signo es un cambio en la forma, color, tamaño o sensación de un lunar existente. El melanoma puede aparecer también como una nueva zona coloreada de la piel que se vuelve más oscura. Entre los signos del melanoma se incluyen:

• Un lunar que cambia de forma, color, tamaño, sensación, o que sangra
• Un área grande y amarronada con puntos más oscuros
• Una lesión pequeña con un contorno irregular y partes que aparecen de color rosado, blanco, o azulado
• Una lesión dolorosa que pica o arde
• Un lunar que supura, sangra o está ulcerado
• Lunares satelitales (lunares nuevos que crecen cerca de un lunar existente).
• Lesiones oscuras en las palmas de las manos o plantas de los pies, yemas de los dedos, uñas, recubrimiento de las mucosas de la boca, la nariz…

¿QUÉ PERSONAS TIENEN MAYOR RIESGOS DE DESARROLLAR CÁNCER DE PIEL?

Aunque puede afectar a cualquier persona, la existencia de algunos factores de riesgo, tanto modificables como no modificables, puede contribuir e influir en la aparición del cáncer de piel. En este sentido, la aparición del cáncer de piel se relaciona con una predisposición genética y la exposición a los rayos solares durante largos períodos de tiempo y también con exposiciones intermitentes e intensas que causan quemaduras. Asi, el riesgo de padecer esta enfermedad es especialmente mayor en aquellas que presenten algunas de las siguientes características:

EXPOSICION SOLAR: Las radiaciones UV solares producen daño en el ADN, mutaciones genéticas, inmunosupresión, estrés oxidativo y respuestas inflamatorias, todo lo cual juega un papel fundamental en el fotoenvejecimiento de la piel y la génesis del cáncer de piel. Numerosos estudios han demostrado que existe una asociación entre la exposición solar intermitente o acumulada y crónica y una mayor incidencia de cáncer de piel. El momento de exposición al sol también parece ser un factor clave, así diversas investigaciones han demostrado un mayor riesgo de cáncer de piel con la exposición al sol entre las 10:00 y las 14:00 h. De igual manera, aquellas personas que han sufrido quemaduras solares en la infancia y aquellas que se exponen de forma intensa en periodos breves de tiempo al sol presentan mayor predisposición para padecer cáncer de piel.

FOTOTIPO CUTÁNEO: El fototipo define la tendencia, determinada genéticamente, que tiene la piel a la quemadura solar y la capacidad de adquirir bronceado tras la exposición a la radiación UV (Tabla 2). Así, existe un mayor riesgo de cáncer de piel en personas con fototipos I y II correspondientes a piel y cabello claro con tendencia a las pecas y a quemarse por el sol.

LUNARES 0 NEVUS: Los lunares son un marcador de riesgo para padecer cáncer de piel. Se considera que la presencia de numerosos nevus comunes (más de 50) o presencia de nevus atípicos confiere mayor riesgo.

ANTECEDENTE FAMILIARE O PERSONAL DE MELANOMA: La presencia de familiares con melanoma es un factor de predisposición a padecerlo.

EDAD: el cáncer de piel tiene más incidencia en las personas de avanzada edad. 

SEXO: Aunque puede aparecer a cualquier edad, antes de los 50 años, se diagnostican más casos de melanoma en mujeres que en hombres. Sin embargo, a los 65 años, los hombres tienen una probabilidad dos veces superior.

Usuarios de cabinas de bronceado: La sobreexposición a la radiación uv artificial en cabinas de bronceado, es también un factor de riesgo clave para la mayoría de los cánceres de piel.

SISTEMA INMUNE DEBILITADO: Aquellas personas con sistema inmune debilitado (SIDA, uso prolongado de corticoides o en tratamiento inmunosupresor por trasplante de órganos) tienen más probabilidades de padecer cáncer de piel.

PRESENCIA de lesiones precancerosas: La queratosis actínica es una lesión pre-maligna que puede transformarse en carcinoma de células escamosas.
Xerodermia pigmentosa: enfermedad rara hereditaria en la que se sufre un trastorno de la habilidad de reparar los daños causados por la luz UV.

Tabla 2. Clasificación de Fitzpatrick de fototipos cutáneos

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA EL CÁNCER DE PIEL?

El diagnóstico precoz es esencial para la curación. Los signos clínicos importantes del carcinoma cutáneo incluyen cambios en el tamaño, la forma, el color o la textura de un lunar u otra lesión cutánea o la aparición de un nuevo crecimiento en la piel. Actualmente se dispone de diversas técnicas diagnósticas que ayudan al dermatólogo a realizar un diagnóstico más preciso y de forma más rápida:

Inicialmente, mediante el examen de la piel, el dermatólogo revisa la piel en busca de lunares, manchas de nacimiento u otras áreas pigmentadas que tienen aspecto anormal en cuanto a color, tamaño, forma o textura. Para valorar las lesiones pigmentadas suele emplear la dermatoscopia, un pequeño microscopio de mano con luz que se aplica directamente sobre la piel.

Aquellas lesiones sospechosas, requerirán de una biopsia. Se trata de un procedimiento que permite extraer el tejido anormal y una pequeña cantidad de tejido normal circundante. Un patólogo observa el tejido al microscopio para verificar si hay células cancerosas.

Tras un diagnóstico de cáncer de piel, se suelen solicitar pruebas complementarias para determinar si las células cancerosas se han diseminado dentro de la piel o hasta otras partes del cuerpo, tales como exploración física para determinar el estado general de salud del paciente, analítica sanguínea, mapeo de ganglios linfáticos y biopsia de ganglio linfático centinela, exploración por Tomografía axial computerizada (TAC), exploración con tomografía por emisión de positrones (PET), resonancia magnética (IRM) o ecografía.

¿Cuáles son las etapas del CÁNCER DE PIEL?

La clasificación de los estadios del tumor se realiza según el grado de extensión de la enfermedad  a través del sistema Tumor, Node, Metastases (Disponible en TNM)  de la Americam Joint Commiteee Cancer (AMJC). La clasificación en cada uno de estos estadios va a depender de tres factores donde T hace referencia a la extensión local del propio melanoma, N hace referencia a los ganglios (y a metástasis especiales, llamadas en tránsito) y M a las metástasis en otros órganos.

¿Qué Tratamientos HAY DISPONIBLES PARA TRATAR El cáncer de piel?

El tratamiento varía de acuerdo con el tipo de tumor, estadio en el que se encuentre, características del tumor así como la gravedad de las lesiones, pero también del estado de salud y riesgos del paciente. Por ello, es imprescindible que el tratamiento sea individual y personalizado. Las posibles opciones de tratamiento son:

Cirugía: Es el tratamiento principal para la mayoría de los pacientes. Consiste en la extirpación del tumor. Hay diversos tipos de cirugía y se empleará una u otra según el tipo y características del tumor: Excisión simple, cirugía de Mohs, rasurado, Curetaje y electrodesecación o crioterapia, cirugía láser o dermoabrasión.

Radioterapia: Consiste en la utilización local de las radiaciones ionizantes con el objetivo de destruir las células cancerosas. Existen dos formas: radioterapia externa y radioterapia interna o braquiterapia (introducción de implantes de materiales radiactivos que se colocan junto al tumor). La radioterapia se suele usar como tratamiento complementario a la cirugía dirigido a evitar el riesgo de recaída.

TERAPIA FOTODINAMICA: tratamiento selectivo para algunos carcinomas superficiales de la piel no melanoma y algunas lesiones precancerosas, como la queratosis actínica. Emplea un fármaco fotosensibilizador en la zona que queremos tratar y longitudes de onda de luz específicas para eliminar las células cancerosas.

Quimioterapia: Consiste en el uso de fármacos para destruir el cáncer. Suelen administrarse solos o en combinación, principalmente por vía intravenosa u oral, en periodos de tiempo previamente establecidos que se denominan ciclos. Los ciclos se suelen repetir cada 3 o 4 semanas. Debido a su inespecificidad, estos fármacos no sólo atacan a las células cancerígenas, sino que también afectan a otras células y tejidos normales del organismo, de ahí que aparezcan efectos secundarios indeseables. Estos efectos secundarios varían en función del fármaco, entre los más comunes destacan: náuseas y vómitos, falta de apetito, alopecia, úlceras bucales, irritaciones en pies y manos, daño en nervios, dolor muscular y articular, disminución de granulocitos en sangre, hematomas, debilidad o infección. En la mayoría de los casos son reversibles y desaparecen cuando termina el tratamiento, sin embargo, otros pueden prolongarse durante mucho tiempo. Entre los principales fármacos empleados se encuentran: 5-Fluoruracilo, dacarbazina, temozolamida, paclitaxel, carmustina, fotemustina, vinblastina, carboplatino y cisplatino.

Inmunoterapia: Tiene como objetivo estimular al sistema inmunitario con la finalidad de que este mismo luche contra la enfermedad. Los principales fármacos utilizados inicialmente fueron interferón-alfa-2b y la interleucina-2. En la actualidad, en el tratamiento del melanoma están indicados ipilimumab, nivolumab y pembrolizumab.

Terapias dirigidas: Se trata de fármacos dirigidos a detener el crecimiento y la diseminación tumoral al interferir con moléculas específicas que están relacionadas con el crecimiento de los tumores. En los últimos años han supuesto grandes avances en el tratamiento oncológico, por su nueva forma de actuar, por presentar una toxicidad relativamente baja y porque al combinarse con la quimioterapia convencional aumenta la eficacia antitumoral. Los fármacos más destacados son: Vemurafenib, Dabrafenib y encorafenib, asi como Cobimetinib, Trametinib y Binimetinib. Algunos tratamientos nuevos se encuentran en evaluación en ensayos clínicos.

¿CÓMO AFRONTAR EL PROCESO?

Que te comuniquen que tienes cáncer puede ser una experiencia muy difícil. Tras su diagnóstico, es posible que sientas temor, nerviosismo, preocupación e incluso desgaste emocional y que te preguntes cómo hacer para afrontar tu día a día. Estos 10 consejos pueden ser de utilidad para afrontar el proceso:

• Siga los controles médicos, no solo al principio, sino durante todas las etapas de la enfermedad.
• Conozca el punto de partida y cuál es el objetivo (tipo de cáncer, estadio, tratamiento…)
Consulte con su médico ante cualquier síntoma nuevo o variación según lo previsto, dudas e inquietudes.
• Pida ayuda experta (atención psicológica) y/o a su entorno (familia, amigos, pareja), incluso cuando la ayuda consista en tener un rato de soledad. Le ayudará a superar las situaciones personales, tareas del hogar, transporte…
Experimentar reacciones como llorar, reír, enfadarse… en cada momento, es natural.
• Adopte una actitud positiva, organice sus pensamientos, y no se anticipe a los hechos.
• Comparta con sinceridad su experiencia, sentimientos y emociones con su entorno y/o con otros pacientes que hayan pasado o estén pasando por la misma situación
• Trate de llevar su estilo de vida habitual (trabajo, actividades recreativas…) pero permítase modificarlo si es necesario.
• Opte por una alimentación saludable, practique ejercicio moderado (siempre que su médico lo considere adecuado) y dedícale parte de su tiempo a cuidarse
Descanse lo suficiente y/o practique técnicas de relajación para controlar el estrés y la fatiga que la enfermedad y el tratamiento pudieran provocarle.

¿SE PUEDE PREVENIR EL CÁNCER DE PIEL? ¿CÓMO?

La mayoría de los tipos de cáncer de piel se pueden prevenir. Concretamente, la prevención primaria es la mejor medida de protección frente al cáncer de piel.
Entre las estrategias de prevención se incluyen: autoexploración, revisiones dermatológicas periódicas, fotoprotección, reducir el consumo de tabaco y alcohol, prestar atención a la administración de fármacos fotosensibilizantes e incluir en su dieta alimentos ricos en antioxidantes, vitaminas y minerales (Figura 4).

Figura 4. Estrategias de prevención primaria en el cáncer de piel.

1. AUTOEXPLORACIÓN
• Examine su piel y lunares de todo el cuerpo regularmente, al menos una vez al mes con ayuda de un espejo de cuerpo entero y un espejo de mano.
• El examen del cuerpo se realiza con los brazos en alto, de frente, de cada lado y de espaldas. A continuación, se examinan los brazos, antebrazos y palmas de la mano. Se repasa la parte posterior de las piernas, espacios entre los dedos y plantas de los pies. Con ayuda de un espejo de mano se examina la parte posterior del cuello, cuero cabelludo y después la parte inferior de la espalda, nalgas y genitales.
• Utilice la regla mnemotécnica ABCDE como método en la revisión de los lunares que tenemos, le ayudará a identificar posibles señales de la presencia de melanoma (Figura 5), Donde:
• “A” de Asimetría. La mitad del lunar no coincide con la otra mitad
• “B” de Bordes: Los bordes son irregulares; están rasgados, desiguales, dentados
• “C” de Color: La pigmentación no es uniforme, con grados variables de bronceado marrón o negro o algunas veces con manchas rosadas.
• “D” de Diámetro: Superior a 6mm
• “E” de Evolución: Cambio en la evolución y/o agrandamiento de una lesión


Figura 5. Regla ABCDE para la prevención del melanoma

Tenga también en cuenta que hay un pequeño porcentaje de melanomas que comienza en lugares distintos a la piel, como debajo de las uñas, dedo del pie, boca, o incluso en el iris.

2. REVISIONES DERMATOLÓGICAS
• Es aconsejable acudir cada 6 meses o cada año para realizar revisiones dermatológicas.
• Acuda ante cualquier sospecha sobre una lesión en la piel, mancha o lunar nuevo o algún cambio en algún lunar ya existente a la mayor brevedad posible.
• Consulte con su médico qué riesgo tiene de padecer cáncer de piel. Es importante conocer el fototipo o tipo de piel de cada individuo para considerar el riesgo de cada persona y elegir el factor de protección más adecuado.

3. FOTOPROTECCIÓN
• Reduzca el periodo de exposición al sol, además la exposición debe ser moderada y progresiva evitando la exposición en las horas centrales del día (De 12:00 a 16:00 horas).
• Los niños menores de 3 años no se aconsejan exponerlos directamente al sol. Esta exposición puede tener consecuencias muy graves a largo plazo, pues las quemaduras solares en bebés y primera infancia se han asociado a un mayor riesgo de cáncer de piel. La piel tiene memoria. Protéjales con camiseta y gorro de protección, gafas y protectores solares de FPS alto (mínimo 30) pediátricos y resistentes al agua. Hágales beber agua con frecuencia. No usar protector solar en bebés menores de 6 meses, manténgalos en la sombra, sombrilla, capazo.
• Póngase a la sombra: Es conveniente situarse debajo de sombrillas, árboles u otro refugio antes de sentir la necesidad de ocultarse del sol.
• Emplee prendas de vestir adecuadas que le proporcione protección: sombrero, gorra, gafas de sol de calidad contrastada. Cuidado con la radiación UV indirecta procedente de superficies reflectoras como la nieve, agua, arena y otros. Las camisetas de manga larga, faldas y pantalones largos pueden proteger frente a los rayos UV. La ropa fabricada con una tela de tejido cerrado ofrece la mejor protección. Es importante recordar que una camiseta mojada ofrece menos protección que una seca, y los colores oscuros pueden proteger más que los claros. En cuanto a los sombreros, se aconsejan de ala ancha que cubra el rostro, orejas y nuca. Una tela de tejido cerrado ofrece mayor protección contra los rayos UV. Es importante evitar sombreros de paja y en caso de usar gorras es conveniente proteger las orejas y la nuca con otras prendas además de aplicar un filtro solar de amplio espectro o mínimo de 15 FPS. A su vez, las gafas de sol protegen los ojos y la piel delicada alrededor de éstos de los rayos UV y reducen el riesgo de contraer cataratas.
• Aplíquese fotoprotectores tópicos adecuados durante todo el año, no solo durante el verano, incluso en días nublados: Los fotoprotectores solares de amplio espectro (con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30) protegen frente a la radiación UVA y UVB. No olvide aplicárselo sobre la piel seca 20-30 min antes de la exposición solar, también en otras zonas expuestas que suelen olvidarse como son labios, orejas, cuello, empeines… Recuerde volver a aplicarlo periódicamente cada 2-3 horas, y después de nadar, sudar o secarse con la toalla. Es importante comprobar la caducidad. Los filtros solares que no indiquen una fecha de vencimiento generalmente tienen una duración máxima de tres años (sin abrir), y si se han expuesto a temperaturas altas, su duración es menor. Una vez abierto, no debes sobrepasar el código PAO (period after opening) que aparece en el envase. Este código representa un tarro de cosméticos abierto sobre el que figura impreso un número de meses (M).
• Algunos maquillajes y bálsamos labiales contienen alguno de los mismos ingredientes de protección solar usados en los filtros solares. Si no tienen por los menos FPS 15, es conveniente usar otras formas de protección solar.
• Hidrátese bebiendo agua con frecuencia y aplíquese crema hidratante sobre la piel tras la exposición al sol.
• La fotoprotección oral es una estrategia que cada vez está cobrando mayor importancia. Estos productos contienen una gran cantidad de elementos con una alta capacidad antioxidante capaces de neutralizar y reparar todos los daños oxidativos que produce la radiación solar, estimula la defensa natural del organismo y, por último, acción antiinflamatoria, de manera que van a espaciar la aparición de eritemas solares. Estos medicamentos fotoprotectores se absorben vía oral y pasan a sangre donde actúan de forma sistémica protegiendo a toda la piel de forma interna. Es importante como medida de protección contra la radiación UV porque:
• Complementa la protección tópica.
• En ocasiones quedan zonas de la piel sin proteger
• No siempre se aplica la crema
• No se aplica el protector en cantidades suficientes
• No se repone la crema adecuadamente
• Protege frente al fotoenvejecimiento
• Potencia la fotoprotección en patologías que se agravan con la radiación
• En deportes con elevado tiempo de exposición solar y sudor.

Es conveniente aplicarlo cada 3-4 semanas antes de la exposición intensa a la radiación solar, como ocurre en verano. Sin embargo, es importante hacer hincapié en su uso durante todo el año, y especialmente en la población más sensible. Además, debe ser una medida complementaria a la fotoprotección tópica, nunca la sustituye. La combinación de ambas completa la protección de una forma más eficaz. Este tipo de fotoprotección se recomienda a todo el mundo, salvo contraindicaciones. Sin embargo, existe una población especialmente destinada a su uso: Pieles muy sensibles o alérgicas a la radiación solar (por ejemplo, pieles con un fototipo bajo) y pieles con algún tipo de patología (por ejemplo, la rosácea, ya que la radiación solar la agrava). También, personas a tratamiento con fármacos fotosensibilizantes, con tratamiento antidespigmentante e, incluso, personas con antecedentes familiares de melanoma o cáncer de piel.

4. EVITE OTROS FACTORES DE RIESGO
• Es aconsejable eliminar o reducir drásticamente el consumo de alcohol y tabaco.
• Evite el uso de fuentes artificiales de radiacciones UV: Las cabinas solares de bronceado aumentan el riesgo de cáncer de piel.
• Tenga especial cuidado si está tomando algún medicamento fotosensibilizante (Figura 6), ya que aumentan la sensibilidad de la piel a los rayos UV, pudiendo llegar a producir erupciones cutáneas, urticarias, y quemaduras con poco tiempo de exposición e incluso aumentar el riesgo de cáncer de piel, como ocurre con la hidroclorotiazida. Por ello, consulte siempre con su farmacéutico o con su dermatólogo si tiene alguna duda sobre si la medicación que está tomando puede dar alguna reacción de fotosensibilidad. Algunos fármacos no se pueden interrumpir bajo ningún concepto. Si la posología del medicamento es una vez al día, le recomendará tomarlo por la noche, para que la concentración de principio activo fotosensibilizante sea menor en el momento de la exposición a la luz solar.

Figura 6. Algunos ejemplos de fármacos fotosensibilizantes.

5. CUIDE SU ALIMENTACION:
• Es aconsejable seguir una alimentación sana y equilibrada rica en frutas y verduras. Incluya en su dieta, alimentos con alto contenido en omega 3, ricos en flavonoides con efecto antioxidante, minerales, como el zinc y selenio y vitaminas A, C y E.

Asociaciones de cáncer de piel de interés

Existen diferentes asociaciones disponibles para resolver cualquier tipo de duda, dar información más concreta y ofrecer apoyo durante todo el periodo de tratamiento junto con otras personas que están en la misma situación y poder compartir experiencias. El objetivo principal de estas asociaciones es servir de autoayuda para los enfermos y/o sus cuidadores, pero también trabajan para mejorar la situación sociosanitaria de las personas con cáncer y sus familias. Algunas de ellas son la Asociación Española Contra el Cáncer (aecc), Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), The Skin Cancer Foundation, Fundación Piel Sana y la Asociación de afectados de melanoma. Además, en Juntos por la salud (www.juntosxlasalud.com) trabajamos de manera multidisciplinar un gran equipo de profesionales sanitarios para darte información y orientación sobre el cuidado de la salud y la prevención de enfermedades, incluido el cáncer de piel.

Conmemoración de días significativos
4 de Febrero: Día mundial contra el cáncer
23 de mayo: Día Mundial del Melanoma
13 de junio: Día Europeo de la Prevención contra el Cáncer de Piel

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