Necesita una transfusión

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112, ¿en qué puedo ayudarle.?. A la vez que le explicaba a la operadora la situación, lo más rápido posible para que mandara la ambulancia, mi mente no dejaba de hacerse una y otra vez la pregunta que se había vuelto mi compañera en los últimos meses: ¿y ahora qué.?. Camino al hospital, rezaba para que fuera lo que fuese, tuviera solución. Después de la correspondiente espera, el médico apareció en la sala de observación: “necesita una transfusión”.

Líquido, generalmente de color rojo, que circula por las arterias y venas del cuerpo de los animales, se compone de una parte líquida o plasma y de células en suspensión: hematíes, leucocitos y plaquetas, y cuya función es distribuir oxígeno, nutrientes y otras sustancias a las células del organismo, y recoger de estas los productos de desecho. Así define la Real Academia de la Lengua la palabra sangre y probablemente esta o similar fue la primera definición que tuve que aprender en el colegio. A las clases de Biología en el instituto le siguieron las diferentes asignaturas en los años de carrera, horas de estudio sobre este líquido: composición, tipos, funciones… Y fue aquella noche, en la sala de observaciones del hospital donde recibí la lección magistral sobre el líquido que inunda nuestro cuerpo. LA SANGRE ES VIDA. Tomé consciencia de lo vulnerable que es el ser humano y de cuánto nos necesitamos los unos a los otros. En aquel instante, mi madre no necesitaba a su oncólogo, ni a las enfermeras, ni a los celadores, mi madre no necesitaba a un sanitario, mi madre precisaba de la solidaridad de un ser anónimo que un día decidió donar su sangre, por si alguien la necesitaba y allí estaba ella.

Llevo más de diez años colaborando con el Centro de Transfusión, Tejidos y Células de mi ciudad. Organizando, junto con un grupo de compañeras, campañas de sensibilización para fomentar las donaciones de sangre, médula ósea, órganos y tejidos. Imparto sesiones formativas e informativas en centros educativos, entidades, asociaciones de vecinos, etc., para sensibilizar a la población de la importancia que tiene la donación. Siempre comienzo la sesión de la misma forma, lanzando una pregunta, ¿alguien ha donado sangre alguna vez.?. Lo normal es que sólo 3 ó 4 personas alcen la mano en respuesta a mi pregunta, 3 ó 4 personas de las 100 que me escuchan. Tras indagar un poco, los asistentes no sólo no han donado sangre sino que tampoco se lo han planteado nunca, “jamás se me ha pasado por la cabeza”, “no sabía que hacía falta”, me comentan. La población desconoce la necesidad que día a día tienen todos los hospitales de hemoderivados, el uso que se hace de ellos y que la única forma de tener sangre en los hospitales es gracias a que la población done, pues la sangre no se fabrica. La sangre es de vital importancia para el funcionamiento del Sistema Nacional de Salud, porque gracias a la sangre, se salvan muchas vidas todos los días y sin los donantes, esto, no sería posible. Alrededor del 75% de las donaciones de sangre se destina al tratamiento de enfermedades. Siendo el 30% de las reservas utilizado para el tratamiento del cáncer o enfermedades hematológicas y un 20% en el abordaje de anemias.

El paciente oncológico precisa de transfusiones para paliar la toxicidad hematológica debido a los diferentes tratamientos utilizados.
Los quimioterápicos no actúan exclusivamente sobre la célula tumoral, al actuar sobre los distintos mecanismos de la división celular, afectan también a las células sanas, especialmente a las que tiene una gran capacidad de replicación o renovación. Las células hematopoyéticas (células progenitoras de las células sanguíneas) localizadas en la médula ósea, son las más expuestas a esta destrucción, efecto que se conoce como mielosupresión. La mayoría de quimioterápicos empleados producen la disminución de las células sanguíneas, al actuar sobre la maduración y proliferación de sus células precursoras.
El tiempo y duración de la mielosupresión depende no sólo del esquema quimioterápico (fármacos, dosis, duración, vía de administración…) sino también del paciente (edad, estado nutricional, funcionamiento de la médula, tratamientos previos…).

Para conocer los efectos que los quimioterápicos ejercen sobre las células de la sangre es preciso saber que existen tres tipos de células sanguíneas:
− Los glóbulos rojos o hematíes, encargados de transportar el oxígeno a todas las células del cuerpo, haciéndolo a través de la hemoglobina que contienen.
− Los glóbulos blancos o leucocitos, defienden al cuerpo de las infecciones.
– Las plaquetas, detienen el sangrado, al formar coágulos que sellan las perforaciones de los vasos sanguíneos ocurridas en cortes o magulladuras.

Los toxicidad sobre las células hematopoyéticas se presenta de distinta forma, clínica y significado en función de las células sanguíneas que disminuyan, así tendremos: anemia (disminución de la cifra de glóbulos rojos o hematíes), leucopenia (disminución de la cifra de glóbulos blancos o leucocitos), neutropenia (disminución de la cifra de neutrófilos, un tipo especial de leucocitos), trombopenia o plaquetopenia (disminución de la cifra de plaquetas), aplasia medular (cuando disminuyen todas las células sanguíneas). La toxicidad hematológica aparece entre la primera y la tercera semana tras el tratamiento, y en función de su severidad, puede afectar de manera importante la calidad de vida de los pacientes, precisando en ocasiones retrasar los tratamientos o incluso modificarlos. Cuando aparece anemia o trombopenia y dependiendo del grado de severidad puede ser necesaria una transfusión.

En los últimos años se han incorporado a los tratamientos disponibles nuevos fármacos denominados de forma general agentes biológicos diana-específicos, fármacos antidiana o terapias dirigidas. Se trata de fármacos que reconocen las características específicas de las células tumorales, actuando directamente sobre proteínas o mecanismos implicados en la proliferación y crecimiento de las células tumorales y que constituyen parte fundamental para el desarrollo de la célula tumoral.  Este tipo de fármacos produce poca toxicidad hematológica.

Es importante señalar que no todas las personas experimentan todos los efectos secundarios, ni en el mismo grado, incluso en un porcentaje importante de pacientes éstos son leves o incluso inexistentes.

Tradicionalmente, el término “transfusión sanguínea” significaba la administración de sangre completa. Hoy en día tiene un sentido más amplio debido a la capacidad de administrar componentes sanguíneos específicos como plaquetas, concentrado de hematíes, etc., es decir, hemocomponentes. La separación de la sangre en sus componentes celulares y plasmáticos permite administrar al paciente solo aquel componente que necesita.

Una de las mejores ayudas que podemos ofrecer al paciente oncológico es promover la donación de sangre. Los efectos secundarios de los tratamientos a nivel hematológico son paliados con transfusiones. La sangre se convierte para ellos en el mejor de los medicamentos, medicamento que hasta la fecha no podemos fabricar, la única forma de tener este líquido vital en los hospitales es gracias a la donación que de forma voluntaria, solidaria y altruista hace la población. Entre todos, debemos mantener las reservas de hemoderivados para garantizar la asistencia sanitaria.

Si tienes entre 18 y 65 años, pesas más de 50 Kg y gozas de buena salud, puedes salvar vidas, donando tu sangre. ¿Sabes dónde y cómo?:

• Podrás hacerlo tanto en los puntos fijos de donación (ubicados en los Hospitales) como en los puntos móviles (colectas que se realizan en instalaciones ajenas al hospital: Ayuntamientos, Centros Cívicos, Centros Educativos, etc.). Para saber su localización, fechas y horarios puedes consultar la página web del centro de transfusión de cada comunidad autónoma.

• No debes estar en ayunas antes de donar.

• Lleva contigo el DNI, te lo pedirán para registrar tus datos. Deberás leer y rellenar un “cuestionario de autoexclusión”. En él se indican enfermedades y hábitos incompatibles con la donación.

• Antes de donar, un médico te entrevistará, te preguntará sobre tu historial médico, te tomará la tensión y en caso de duda te pesará. Te harán un análisis de hemoglobina, evitando así que las personas con anemia donen. Esta prueba, no invasiva, se realiza utilizando una lanceta para extraer una gotita de sangre de tu dedo que será analizada. De este modo, el profesional sanitario verificará que el proceso de donación no implica riesgo para tu salud.

• Todo el material que se utiliza es estéril y de un solo uso, así que no es posible contraer infecciones mientras donas.

• Si has llegado hasta aquí, la donación estará a punto de comenzar. Te tumbarán en una camilla y se procederá a la extracción del líquido vital. Se recogerán 450 ml de tu sangre, en un sistema de 4 bolsas. Tu sangre irá a una de las bolsas, siendo las otras 3 bolsas utilizadas en el laboratorio para fraccionar la sangre en sus componentes: glóbulos rojos, plaquetas y plasma, que se transfundirán a los enfermos en función de sus necesidades. De esta forma, con 450 ml de tu sangre se pueden salvar 3 vidas.

• Es un proceso sencillo y breve que no dura más de 10 – 15 minutos.

• Tras la donación, la sangre se repone con la ingestión de alimentos, especialmente de líquidos y un leve descanso. Estos alimentos estarán a disposición del donante en el lugar de donación.

La donación debe de ser un acto constante de solidaridad a lo largo de la vida de los donantes. Los hombres podrán donar 4 veces al año y las mujeres 3, dejando transcurrir un periodo de 2 meses desde la última donación.

Si quieres ayudar a salvar o mejorar la vida de aquellas personas que necesitan una transfusión, DONA SANGRE.

Raquel Díaz Jaramillo.
Farmacéutica Comunitaria en Farmacia Puerta Osario, Sevilla.
Coordinadora del Aula de la Salud del COF Sevilla.
Miembro de Asprofa Oncología.

Bibliografia:

https://www.cancer.net/es/asimilaci%C3%B3n-con-c%C3%A1ncer/efectos-f%C3%ADsicos-emocionales-y-sociales-del-c%C3%A1ncer/manejo-de-los-efectos-secundarios-f%C3%ADsicos/anemia
https://www.cancer.net/es/asimilacion-con-cancer/efectos-fisicos-emocionales-y-sociales-del-cancer/manejo-de-los-efectos-secundarios-fisicos/neutropenia
https://www.cancer.net/es/blog/2017-04/ayude-las-personas-con-c%C3%A1ncer-done-sangre-y-plaquetas
https://www.cancer.org/es/tratamiento/tratamientos-y-efectos-secundarios/efectos-secundarios-fisicos/recuentos-sanguineos-bajos/anemia.html
https://seom.org/guia-actualizada-de-tratamientos/toxicidad-de-los-tratamientos-oncologicos?start=12
https://www.juntadeandalucia.es/presidencia/portavoz/salud/168092/ConsejeriadeSalud/sangre/donaciondesangre/centrosdetransfusion/donantes/reservas/hemoderivados?fbclid=IwAR12AM6pUeeNDBekQGs9N2buRE8SKnZ-OBm-XpWlalE0p6x0V4zgiNSyix0
http://www.crtssevilla.org/

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