YO TE CUIDO

Yo que te cuido a ti, que estás ingresado, o a ti, que estás acompañando a tu familiar. Te podría contar tantas cosas.

Te podría hablar de tus ojos, se ven más claros detrás de esa cortina de miedo que te cubre la cara, del esfuerzo que haces algunas veces por sonreír cuando me ves a mí sonriéndote; ¿sabes por qué lo hago?. Porque en alguna ocasión me enseñaron que cuando alguien sonríe es imposible que piense en algo malo y entiendo que eso puede aliviar temores y alejar fantasmas.

Yo que te cuido soy testigo de tus enfados, de tus malos ratos; es muy difícil digerir un diagnóstico de “cáncer” porque a pesar de los avances médicos, seguimos asociando esa palabra a la muerte y eso da mucho miedo. Lo sé porque yo lo he vivido desde tu posición, acompañando a un familiar cercano, o a una amiga, o estando yo misma. Ya ves, el uniforme no me salva de padecer en algún momento lo mismo que tú.

Cruzan por la cabeza muchas emociones; incertidumbre, miedo, rabia, incredulidad. ¿Qué te voy a contar?

Pero en esa montaña rusa de sensaciones también cabe la esperanza, la lucha, no podemos controlar lo que nos pasa, pero podemos elegir la manera de afrontarlo, de vivirlo. Querer plantar cara junto a tus seres queridos y las personas que van a acompañarte en este tramo del camino.

Quizás ahora no te lo creas, pero a pesar de todo, también vas a tener buenos ratos, más de los que imaginas, y te prometo que habrá sonrisas, claro que sí.

Yo que te cuido, quiero que aprendas a cuidarte, quiero darte varios consejos para que tu ingreso hospitalario sea más llevadero, y poder disfrutar contigo de ese brillo en tus ojos cuando te dan el alta.

Pero no me quiero adelantar, antes me quiero presentar.

“Yo que te cuido”, lo firmamos 8 enfermeras y enfermeros que además de trabajar en el hospital Virgen de la Salud de Toledo, en la unidad de oncología, hemato-oncología y otorrinolaringología, hacemos un programa de salud en la radio comunitaria de nuestra ciudad.

El nombre del programa es: “La Tirita, enfermeras a pie de radio”.

Lo más importante que quiero decirte. Estés en la cama o tengas a tu familiar en ella, es que te queremos cuidar, queremos ayudarte a pasar por el bache de la mejor manera posible, con los medios que tenemos a nuestro alcance.

Me gusta presentarme, yo sé tu nombre y quiero que tú sepas el mío, ¡si te voy a pinchar o a ver desnudo qué menos!, pero si me olvido, hazlo tú, pregúntame como me llamo.

Una cosa muy importante que tienes que saber cuando vienes al hospital, es que, probablemente, vas a compartir habitación; eso te puede resultar algo violento. Recuerdo el marido de una señora que no quería y para hacerlo más ligero, mi compañera y yo insistíamos en que las compañeras eran majas, que no daban problemas. Él nos preguntó si habíamos “dormido algún día con ellas”.

La verdad es que entendí perfectamente lo que me planteaba, como ves, lo que me dices no cae en saco roto, aunque muchas veces no te de la solución que tú quieres o la que de verdad necesitas.

Tenemos horarios, aquí todo tiene un horario. Eso nos ayuda a organizar el trabajo para que todos tengáis la mejor atención. Quizás esos horarios no sean a los que estás acostumbrado, pero piensa que esto es un paréntesis, cuando te recuperes volverás a casa y podrás recuperar tu rutina habitual. Pese a estos horarios, intentamos ser lo más flexibles posible y si las cargas de trabajo lo permiten, haremos pequeños cambios que puedan ayudarte a estar más cómodo mientras necesites estar en el hospital.

Pregunta tus dudas, a veces damos por sentado que el médico te lo ha explicado todo, pero si se queda algo en el tintero, no te cortes. Intentaré aclarar aquello que te provoque incertidumbre o inquietud.

Muchas veces voy corriendo por los pasillos o te pongo la medicación y no me puedo entretener, pero si me lo preguntas, ten por seguro que buscaré la manera de que te llegue la información que necesitas.

Me gustaría que entiendas que, pese a todo, te veo, o al menos atisbo algo de la persona que has dejado “en pause” para enfrentarte a esto. Sé que no estás con nosotras por elección, sé que es un momento duro, pero, si tú me ves como aliada, que te cuido y soy enfermera por elección, podemos formar un equipo excelente para conseguir unos cuidados de primera.

Yo que te cuido, sé que tu familia es uno de los pilares más importantes que te sostiene y acompaña en la batalla y voy a contar con su ayuda para cuidarte.

A ti que cuidas de tu familiar:

Entiendo que mejor que tú no lo vamos a hacer, de hecho eres una gran ayuda, pero hay cuidados cualificados que tenemos que proporcionar nosotras, y tienes que aprender a cedernos parte de tu terreno.

A ti que cuidas de tu familiar:

Me atrevo a darte un consejo; tienes que administrar tus energías. Nadie puede estar día a día y noche a noche en el hospital, casi sin dormir y malcomiendo. Eres muy importante y debes descansar, no olvides cuidar también de ti mismo. Si caes agotado de la estancia en el hospital ¿Quién se encargará cuando volváis a casa?, aprovecha que estamos nosotras, vete a casa el rato que necesites para ducharte, tumbarte en tu cama, comer caliente.

¿Qué más decirte yo que te cuido?

Pues paso a situarme a tu lado de la cama, porque conozco de primera mano lo que estás pasando y me animo, como enfermera y paciente, a escribir lo que quizás podrías responderme tú en un “para ti que me cuidas…

A ti que me cuidas, ”agradezco todo esto, pero quiero también que entiendas nuestros cambios de humor. La incertidumbre de no saber cuánto tiempo estaremos con vosotros nos genera mucha ansiedad, que en ocasiones no sabemos controlar. Perdona si un día entras en la habitación y no te digo ni un “hola”, no es por ti, es que me he levantado con los ánimos por los suelos. Cada día que pasa, es un día de superación para mí.

El cambio físico supone un gran impacto y a nivel emocional es difícil aprender a gestionarlo, te pido tiempo para adaptarme a esta nueva vida, porque en el mismo momento en el que nos diagnostican la enfermedad, dejamos de ser nosotros mismos.

Si llamamos mucho al timbre, no pierdas la paciencia, quizá sólo es un toque de atención para hablar un rato; me siento mal y me cuesta, o no sé cómo expresarlo. Sobre todo por la noche, la caída del sol y los pensamientos negativos van de la mano, hay momentos en esas noches eternas en las que el miedo te come.

Y sobre todo, gracias por no dejarnos nunca solos.

Estas palabras terminan aquí, sólo decirte que sigas adelante, que nos busques, que te apoyes en tus enfermeras, juntos buscaremos la manera de hacer mejor este camino y esperar que llegue el día que CÁNCER, no de tanto miedo.

Un abrazo, de estas enfermeras toledanas que hacen “La Tirita. Enfermeras a pie de radio”

Rocío Solis, Carmen M Gijón, Silvia Bautista, Marta Pinillos, A. Belén Molero, Miguel A. Muñoz, Saray Jiménez, J. Alejandro Sánchez.


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