GRIPE Y CÁNCER

Los pacientes con cáncer tienen más tendencia a sufrir complicaciones por la gripe. Eso hace que estén incluidos en los grupos de riesgo y se deban vacunar.

La vacuna de la gripe cambia cada año, por eso es necesario vacunarse cada otoño, antes de la llegada de la epidemia anual que suele comenzar en el mes de noviembre.

Esto sucede porque se sabe que el virus de la gripe va cambiando constantemente a medida que se reproduce. Va mutando. Normalmente aparecen pequeñas variaciones en los nuevos virus que no afectan a la inmunidad adquirida. El paciente que está inmunizado puede mantener cierta protección contra el virus nuevo, porque los cambios que ha sufrido son muy pequeños. Pero si ese mismo virus se ha modificado ya varias veces, la inmunidad adquirida puede no ser suficiente y el paciente puede volver a enfermar. De un año a otro las mutaciones que se van acumulando hacen que la vacuna administrada ya no sea útil.

Además, cada cierto número de años, los virus de la gripe sufren cambios mayores. En estos casos la inmunidad adquirida no protege contra el nuevo virus, muy diferente del anterior. Por eso la vacuna de la gripe se revisa cada año y se va actualizando según los virus que están circulando en esa temporada. 100 centros nacionales en 100 países diferentes mantienen la vigilancia del virus durante todo el año. 5 centros de investigación internacionales coordinados por la OMS analizan y deciden cuáles son los tipos de virus que debe incluir la vacuna para la temporada vigente. Habitualmente tenemos vacunas contra tres o cuatro de los grandes virus. La que tiene cuatro tipos diferentes tiene más probabilidades de acertar con el tipo de virus que va a circular esta temporada, pero incluso así la concordancia entre los virus circulantes y los virus de la vacuna puede ser baja y los resultados en cuanto a efectividad de la vacuna puede ser menor de lo esperado.

En los pacientes con cáncer además, la efectividad podría verse afectada por las alteraciones del sistema inmune que se producen por la quimioterapia.

Sin embargo la indicación de la vacuna antigripal está más que justificada en los pacientes con cáncer porque está demostrado que la vacuna protege contra la enfermedad y sus complicaciones.

Los estudios correspondientes a la temporada pasada demuestran una mortalidad menor en grupos vacunados comparado con los no vacunados, menor frecuencia de neumonías y hospitalización entre vacunados y lo más importante, sin que se hayan detectado más efectos secundarios

Los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan la vacunación de los pacientes con cáncer o supervivientes de cáncer, sobre todo aquellos que han pasado un linfoma o una leucemia, ya que tienen más riesgo de sufrir complicaciones por la gripe. También las personas que viven con estos pacientes o cuidan de ellos, incluso los niños desde los 6 meses de edad. Los pacientes mayores de 65 años deben recibir una vacuna especial con adyuvantes qué son más efectivas a estas edades. Además de la vacuna es importante que las personas que convivan con enfermos o supervivientes de cáncer tomen todas las precauciones para evitar transmitir la gripe. El virus de la gripe se propaga a través de las gotitas que se forman cuando hablamos, tosemos o estornudamos y también tocando superficies contaminadas aunque el riesgo es menor en estos casos. La gripe puede contagiarse desde un día antes de que se presenten los síntomas, por eso es tan difícil controlar la propagación de la infección, ya que estamos transmitiendo el virus incluso antes de enfermar. También se contagia durante 5 días después de empezar la enfermedad, por lo que es importante evitar el contacto con personas enfermas, no acudir a la escuela o al trabajo, cubrirse la boca con pañuelos de papel al toser o estornudar y desecharlo inmediatamente. Lavarse las manos con frecuencia y utilizar soluciones a base de alcohol cuando no haya agua disponible es un buen hábito durante los meses de invierno.

¿Tienes miedo a los efectos secundarios de la vacuna?

Las vacunas que se usan actualmente son inactivadas. Se elaboran con virus muertos o fracciones del mismo, por lo que no hay posibilidad de que se produzca infección por el virus de la vacuna. Es una vacuna muy segura. Cada año se distribuyen más de 300 millones de dosis en todo el mundo y los efectos adversos graves notificados son extremadamente raros. Sin embargo la gripe es responsable de entre 8000 y 14000 muertes al año en España.

Más información.
Datos de efectividad de la vacuna (Colaboración Cochrane)
Grupos de riesgo (Ministerio de Sanidad)
Desmontando mitos sobre vacunas. Salud Sin bulos.

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