CÁNCER Y OJO

Cáncer y ojo.
Dra. Paulina Rodríguez Badillo.
Oftalmología.

Los tumores oculares son raros y diversos, aunque existen tanto benignos como malignos, su diagnóstico puede resultar complejo. Son únicos entre los padecimientos oculares, y ponen en riego la visión y la vida.
Comparados con otras patologías oculares, el manejo de los pacientes con tumores oculares representa retos adicionales. la terapia va dirigida a salvar la vida, la visión y el ojo (en ese orden).
El cuidado de los pacientes requiere de un equipo multidisciplinario que incluye oftalmólogo, oncólogo, médicos radiólogos, patólogos, psicólogos y otros especialistas.

Las tumores oculares pueden afectar diferentes estructuras, pueden aparecer en los párpados, en el ojo (la conjuntiva, la coroides o la retina) y en la órbita y sus anexos:

Párpados.

El carcinoma de células basales es el tumor palpebral más frecuente (90%). Se presenta en personas de la 6a a la 8a década de la vida y es más frecuente en hombres. Los factores de riesgo son la exposición a radiación UV, disfunción inmunoológica sistémica y exposición a radiación ionizante. Es una leisón con crecimiento lente, firmo, indurado, nodular que puede estar o no pigmentado. El tratamiento es quirúrgico.

Conjuntiva.

La neoplasia maligna escamosa de la superficie ocular es un espectro de lesiones conjuntivales que incluye displasia, carcinoma in situ y carcinoma de células escamosas. Los factores de riesgo están expuestos a radiación UV y la infección por virus del papiloma humano.
Hombres caucásicos y aquellas personas con disfunción inmunológica constituyen el grupo de presentación más frecuente.
El tratamiento tradicional es quirúrgico, sin embargo, el uso de terapias adyuvantes dependerá del grado de la lesión.

El sarcoma de Kaposi es un tumor que se presenta de manera predominante en personas con inmunodeficiencias graves, principalmente en aquellas que viven con VIH. A pesar de ser esta el tipo más frecuente, Este tumor se origina en el recubrimiento de los vasos sanguíneos y linfáticos, por lo que pueden aparecer en distintos sitios como piel, ojo, mucosa oral, sistema gastrointestinal y/o sistema respiratorio ye es ocasionado por el virus herpes humano 8. En el caso de los pacientes que viven con VIH, el tratamiento suele ser la terapia antirretroviral, sin embargo, en casos muy extensos se valora el inicio de quimioterapia. Puede también aplicarse tratamiento local en caso de molestia estética o que induzcan síntomas específicos.

Retina.

El retinoblastoma representa el 3% de las neoplasias malignas de la infancia. La incidencia mundial es de 1 en 15,000-23,000. El tumor se presenta bilateral en 30-40% de los casos. De los nuevo caso, solo 6% son familiares mientras que el resto son de presentación esporádica. La edad promedio de diagnóstico es de 12 meses (bilateral) y 24 meses (unilateral).
La presentación clínica más frecuente es leucocoria (50%) seguido de estrabismo (20%). Otras presentaciones incluyen disminución de la visión, ojo rojo doloroso, hifema o proptosis.

Coroides.

Los melanomas conoideos son la neoplasia intraocular primaria más común en adultos. En este caso, la exposición a radiación UV como factor de riesgo es controversial.
Cursan generalmente de manera asintomática y son encontrados como hallazgo durante la revisión oftalmológica, sin embargo, algunos síntomas son alteración en la visión y fotopsias que se inducen por desprendimiento de retina exudativo o metamorfosis en caso de tumor subfoveal.

Linfomas.

Linfoma primario intraocular.
Es un linfoma no Hodgkin de células B que afecta personas de edad avanzada y a quienes cursan con inmunodeficiencias. Representa el 1% de todos los tumores oculares. Puede presentarse en conjunto con el linfoma de sistema nervioso central.

Linfoma de anexos oculares.

Los anexos oculares incluyen los párpados, conjuntiva, aparato lagrimal y tejido prioritario. Se presenta en personas de la 6a y 7a década de la vida, de manera predominante en mujeres. Es bilateral 10-20%. La etiología postulada es la proliferación local de linfocitos T o B o por una inflamación antigénica o desordenes autoinmunes o asociación a patógenos microbianos (Helicobacter pylori, Chlamydia pneumonia, Chlamydia psittaci).

Melanoma.

Es un tumor maligno que deriva de los melanocitos dendríticos que se encuentran en la piel, ojo, epitelio muchos y leptomeninges. Es el tumor intraocular primario más común en el adulto y la segunda localización más frecuente para el melanoma primario después de la piel. Varios factores se han relacionado con un mayor riesgo de desarrloralro, enrtre ellos, pigmentación clara, exposición prolongada y sin protección a luz solar y antecedentes familiares de melanoma. La mayoría se localizan en la coroides, sin embargo pueden encontrar en cualquier parte de la úvea así como en la conjuntiva y la órbita. Su diagnóstico puede ser difícil, sobre todo si son de pequeño tamaño por loq eu se sugiere en lesiones sospechosas, realizar revisiones secuenciadas. El tratamiento de las lesiones en órbita y conjuntiva es quirúrgico con o sin quimioterapia local coadyuvante, mientras que en el caso de las lesiones intraoculares, el tratamiento es quirúrgico (que consiste en la extracción del globo ocular) y radioterapia, sin embargo, la decisión se tomará de acuerdo al tamaño de la lesión.
El melanoma tiene riesgo de metastaizar.

Metástasis.

Hasta 10% de los tumores provocan metástasis a nivel ocular.
Los oftalmólogos que diagnostican y tratan metástasis juegan un rol primordial en la patología del tumor primario, esto es porque una gran parte de las personas que presentan este tipo de lesiones no tiene conocimiento de un tumor primario al momento de la revisión oftalmológica.
Cerca del 50% de los pacientes con metástasis ocular son diagnosticados de tumor pulmonar en el oftalmólogo.
La edad de presentación dependerá del tumor primario.

¿Cómo se diagnostican?

El diagnóstico dependerá de los hallazgos obtenidos durante la revisión oftalmológica, usualmente apoyado de biopsia y/o estudios de imagen ya sea oftalmológicos como ultrasonido, fluorangiografía, tomografía de coherencia óptica, o tomografía computada o resonancia magnética.

¿Los tumores oculares tienen tratamiento?

El tratamiento dependerá de su tipo, de dónde están localizados y el tamaño. Generalmente, requieren ser extirpados mediante cirugía, pero pueden también tratarse en conjunto o de manera aislada con quimioterapia o radioterapia local, generalmente, en conjunto con un especialista en Oncología.
Otras opciones de tratamiento es la enucleación (extirpación total del globo ocular), láser de diodo verde o terapia fotodinámica.

¿Y los tumores oculares, se pueden prevenir?

Desafortunadamente no, pero sí se pueden diagnosticar tempranamente. Para ello, es importante realizar una exploración rutinaria del fondo de ojo anual.
En el caso de los niños, es importante realizar una revisión oftalmológica con fondo de ojo al nacimiento y repetirla periódicamente en los primeros años de vida.
Esta misma revisión se sugiere realizar cada 2 a 5 años a lo largo de la vida, sin embargo, resulta de mucho mayor importancia a partir de los 50 años de edad, edad en la que es más común que empiecen a presentarse éste tipo de tumores.

De acuerdo a la OPS, En el año 2018 se reportaron aproximadamente 83,500 muertes por cáncer en México y se estima que para el año 2030, el número de pacientes diagnosticados aumentará en 32% en las Américas.
A pesar de que los tumores oculares primarios son poco frecuentes, y a que la enfermedad metastásica afecta al ojo aproximadamente en un 10%, es nuestro deber como médicos especialistas y subespecialistas el comprender a los tumores no solo como masas insulares de células cancerígenas con proliferación anormal, sino como tejidos complejos formados por múltiples tipos de células que interactúan a través de redes en un proceso multidimensional con características o sellos distintivos a nivel celular, tisular y orgánico.
Solamente entendiendo esta última parte, podremos explicar la importancia de formar un sequipo multidisciplinario que coordine esfuerzos para disminuir la carga del cáncer, mediante estrategias para lograr tamizaje y detección oportunos buscando unir esfuerzos para mejorar nuestro armamento para su tratamiento en un futuro inmediato.

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