DIABETES Y CÁNCER

Desconocemos a día de hoy, la incidencia de pacientes que presentan diabetes y cáncer en Canarias. Lo que sin lugar a dudas resulta paradójico es que los pacientes aquejados de esta dolencia crónica se enfrentan, al padecer algún tipo de cáncer, a una desestabilización de su dieta, hábitos de vida, tratamientos…. Y viceversa existe un número considerado de pacientes que debutan con una diabetes secundaria, por el tratamiento recibido contra el cáncer.

La diabetes , según la OMS es una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce. El efecto de la diabetes no controlada es la hiperglucemia (aumento del azúcar en la sangre).

La diabetes de tipo 1 (anteriormente denominada diabetes insulinodependiente o juvenil) se caracteriza por la ausencia de síntesis de insulina.

La diabetes de tipo 2 (llamada anteriormente diabetes no insulinodependiente o del adulto) tiene su origen en la incapacidad del cuerpo para utilizar eficazmente la insulina, lo que a menudo es consecuencia del exceso de peso o a la inactividad física.

Ocurre, que como profesional de enfermería, surgen una serie de necesidades a la hora de tratar a estos pacientes, ya que el abordaje no es el mismo que con otras patologías, y requiere un esfuerzo para un buen desarrollo del acompañamiento en su proceso.

Esto es lo que me ha sucedido con Josefa. Mujer de 82 años que fue diagnosticada hace 2 años de cáncer de mama. Sufrió 2 intervenciones en mama izquierda y una tercera para retirarla la mama entera. Al alta hospitalaria de esta última salió ya con insulina basal.

Como enfermera de equipo el abordaje de esta paciente por la unidad familiar fue complicado. La acompañábamos desde hacía algunos años en un duelo patológico por la perdida de su marido, por el cual a día de hoy aún mantiene su luto, hasta en su forma de vestir. Conocíamos a su hijo, que vive en la Palma y a sus nietos; y aquí a su hija que cada fin de semana la acompaña a la finca que tiene en Tirajana a regar los arbolitos que tanto cuidaba su marido y ahora ella en su lugar.

Sumamente paciente y comedida, el acompañamiento de Josefa me enseña entresijos hospitalarios y en este caso de la Unidad de Oncologia que desconocía. No es sólo el diagnóstico o cómo lo vive y gestiona, sino el después; el que pasará mañana y sumado a este proceso surge un nuevo obstáculo, la diabetes.

De una diabetes que la paciente tenía controlada con dieta, ejercicio y una pastilla de metformina,pasamos a antidiabéticos orales a dosis máximas e insulina basal. ¿Cómo íbamos a realizar ese abordaje? . Estaba siendo sometida a distintos tratamientos que no solo afectaban su ingesta, sino también sus valores de glucemia.

Recientemente leí, que se comparaba la diabetes con la Tercera Guerra Mundial. Quizás en ese momento me pareció demasiado alarmante, pero luego viendo las cifras y comprobando los problemas que les ocasionan las complicaciones, no iba el artículo muy desencaminado. Pero ahora, nos toca priorizar y enfocarnos. Lo primero era acompañar en el proceso de recuperación tras las intervenciones, la terapia y su nueva imagen corporal. Le preocupa cómo se verá ahora con la ropa. También su piel, está enrojecida, le duele, no puede dormir de ese lado del cual dormía siempre.

El abordaje de la diabetes, se encamina primero en tranquilizar a la paciente. Se agobia mucho, no sólo con el hecho de tener que pincharse, sino también con los niveles de glucemias relacionados con su tratamiento, ya que sufrira en la mayoría de las ocasiones hiperglucemias relacionadas con los corticoides y otros medicamentos oncológicos.

Ella lleva años controlándose y sus valores ahora le alarman. No sabe cómo gestionarlo. A nosotros también nos cuesta un poco. Está recuperándose de las intervenciones y no queremos ser agresivas. Buscamos unos días un tratamiento más conservador, avisándole de los cambios que sufrirán sus niveles de acorde a su nuevo tratamiento y luego iremos ajustando sus valores según evolucione.

Como muchos otros, Josefa me ha enseñado cómo acompañarla. No hay protocolos estándar para estos pacientes y por supuesto no hay 10 minutos para su consulta. El abordaje es muy amplio y requiere un apoyo concreto para eestos pacientes cuya enfermedad, le lleva a nuevos horizontes y a más cambios en su vida con los que debe tratar, como ella mismo decía… bueno, aprenderemos a vivir con ello.

Un post de Patricia Brito.

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