LUCES Y SOMBRAS

Por segundo año consecutivo el proyecto #JuntosXElCáncer, enmarcado dentro de JuntosXTuSalud, vuelve a la carga con motivo del Día Mundial del Cáncer que se celebrará el próximo 4 de febrero de 2020.

Aunque todavía quedan varias semanas, esta iniciativa, que ha basado la mayor parte de su éxito en una estrategia de difusión a través de las redes sociales, arranca de nuevo con la gran responsabilidad de seguir siendo un fenómeno de masas y un proyecto de referencia.

El letargo de los últimos meses ha servido para que el equipo humano inicial detrás de #JuntosXElCáncer se oxigene, tome aire y encare un nuevo ciclo con energías renovadas. También este tiempo de cierta inactividad ha servido para estructurar nuevas acciones y nuevos retos de futuro que poco a poco se irán materializando.

También la estructura de funcionamiento ha sufrido alguna pequeña variación que, como suele pasar en este tipo de proyectos, va ligada a las nuevas incorporaciones al grupo y a las bajas. Pese a todo, volver a salir a la palestra es afrontar un nuevo reto que no ha perdido ni un ápice de la ilusión con la que nació #JuntosXElCáncer.

La primera edición de #JuntosXElCáncer ha recogido muchas cosas buenas, entre las que merece la pena destacar el I Premio a la mejor iniciativa profesional 2019 en el III Congreso Nacional de Profesionales de la Farmacia (ASPROFA), celebrado el pasado mes de mayo en Madrid.

Pero más allá de los reconocimientos y el foco mediático que pudiera haber tenido esta iniciativa, hay que reconocer el esfuerzo y el altruismo de sus integrantes, que han respondido siempre con rigor y haciendo suyo cada paso que se lograba alcanzar.

FUENTE DE CALIDAD
Hacer que un proyecto se dilate en el tiempo es complicado.

Complicado por muchas cosas: lograr encajar todas las piezas, dar su lugar a todos los integrantes, mantenerse como referencia para muchos y volver a sacar fuerzas para no decaer y volver a empezar. También es un factor en contra el hecho de que los bulos en salud tienen siempre mayor alcance y son más fáciles de propagar, por lo que hay que señalar que es básico conocer la fuente que difunde información.

Son los tiempos de la desinformación y de la infoxicación.
Más mérito entonces.

#JuntosXElCáncer ha conseguido insertarse en el “Top of mind” de mucha gente que de forma ya casi instintiva piensa en este proyecto cuando quiere obtener información oncológica. Lo más significativo es el hecho de que la gente ha convertido a #JuntosXElCáncer en una herramienta de consulta y de referencia, con alma de marca propia. La respuesta sigue siendo la misma durante el tiempo de hibernación del proyecto y la expectativa de volver es, cuanto menos, un gran aliciente.

No sólo es lo que aquí se cuenta, son los múltiples recursos que se ofrecen, la oportunidad de crear una comunidad en la que todos los profesionales y pacientes cuentan, aportan y donde las peculiaridades dotan a este movimiento de tanta singularidad. Absolutamente todas las disciplinas son bien recibidas para aportar y seguir nutriendo a los pacientes de un complemento de calidad.

Enlaces a organismos de referencia, bibliografía, casos clínicos, experiencia de pacientes reales, apoyo emocional son sólo algunos ejemplos de lo mucho que se puede encontrar.

Por tanto no rebajar la calidad de todo lo que nos ofrece #JuntosXElCáncer es una gran responsabilidad. Es hora de responder a las expectativas creadas y no desviarse del objetivo principal que sigue siendo el paciente oncológico (y en algunos casos sus familiares).

Con perspectiva, todas estas cualidades son sinónimo de generosidad de esta comunidad. Altruismo casi infinito sólo por querer aportar.

CÁNCER Y CIFRAS
Conforme la ciencia sigue avanzando el cáncer sigue impasible su camino.

La morbilidad o la mortalidad llevan otro ritmo y da lo mismo que llueva o haga sol.

La predisposición genética, el estilo de vida, el tabaco o la mala suerte siguen siendo condicionantes para que esta lacra siga existiendo. Y no acaba.

Según apunta el Observatorio de la Asociación Española contra el Cáncer los datos siguen siendo demoledores. Basta con ver los gráficos correspondientes al ejercicio 2018.

A sangre fría pudieran no parecer tampoco tanto pero si trazamos alguna comparación significativa, quizá se vea con más claridad.

La mortalidad del cáncer supera, y por mucho, a las víctimas por accidente de tráfico. Si te paras a pensarlo, asusta. No es de extrañar que ante un posible diagnóstico de este tipo la reacción más visceral sea sentir miedo.

Ese miedo tiene que ser un nexo entre profesionales y pacientes, una razón más para empatizar y humanizar, quitarnos las gafas que muchas veces no nos dejan ver el bosque y ponernos en la piel de aquel al que tratamos. Esto también requiere entrenamiento.

Pero por si todo esto fuera poco, las previsiones de futuro tampoco es que nos hagan pensar en un cambio de tendencia.

Pero como hablar de cáncer pudiera parecer que es muy frío, aún se puede profundizar un poco más y ver, según los tipos de cáncer, la mortalidad en todo 2018. Un macabro ránking de los más mortíferos.

El cáncer de pulmón sigue siendo el más letal, seguido por el cáncer colonrectal y el de páncreas en tercer lugar. Mención aparte para mama y próstata, que podríamos decir que casi comparten una cuarta posición en empate técnico.

Sea como fuera, el cáncer sigue siendo un cáncer. Aquello de que una palabra es la mejor para definirse a sí misma hay muy pocas que lo consigan.

No es casual su fama, vistos los números de víctimas que refleja.

Por tanto es una suerte que nuestro Sistema Nacional de Salud lo aborde con todos los recursos disponibles a su alcance, para intentar que el paciente afectado tenga todas las opciones posible para el diagnóstico y tratamiento más adecuados.

A fin de cuentas, la realidad supera a la ficción.

Un mundo sin enfermedades es una quimera, pero al menos existen proyectos como #JuntosXElCáncer, donde la rigidez del Sistema y la burocracia entre instituciones no son obstáculos para desarrollar iniciativas de gran calidad entre profesionales de múltiples puntos del país y que desborda fronteras.

El cáncer es una lacra de nuestra era.

La trascendencia que tiene y la capacidad de su devastador comportamiento y sus consecuencias son terribles, dignas de las mejores novelas negras. Mientras tanto, al menos habrá profesionales comprometidos que sigan vinculándose con una causa similar.

Bienvenidos a #JuntosXElCáncer 2020.

Ricardo Cañabate


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